Aunque en esta imagen no se aprecia la proporción, pueden parecer las huellas de un perro muy grande y es fácil equivocarse. En este caso vas a tener que confiar si te digo sin la menor duda, que son las huellas del paso sólo unas horas antes, de una pareja de lobos.
Esa mañana salí sabiendo que si no me fallaban los pronósticos ni la intuición, el rastro de ellos tenía que estar ahí. Y vaya que si lo estaba. Como firmas perfectamente legibles sobre un lienzo en blanco.
Por más de dos kilómetros pude seguir sus huellas, uno a cada lado del camino y después incluso por el estrecho y casi imperceptible sendero que entre el bosque llevaba al alejado y secreto lugar donde descansan durante el día en el centro de su territorio.
Han sido muchísimas las experiencias inolvidables que he tenido en el monte, algunas de ellas increíbles, pero el encuentro cercano que tuve con ellos hace algún tiempo, es de esas cosas que te hacen sentir muy afortunado por haber venido a este planeta. (Clik en la imagen para verla más grande)
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| Huellas de lobo |









