Incluso a la sombra, a primera hora de la tarde el calor era sofocante. Unos metros más allá, a pleno sol crecía un grupo de cardos en los que se alimentaban diferentes especies de insectos.
A una temperatura de más o menos 37ºC, dudas si salir del bosque para intentar, quizá sin conseguirlo, una foto medianamente digna. Pero uno ya se conoce y siempre acabas poniéndote a ello.
Entonces, si te observas un poco, puedes comprobar como funciona la mente y lo selectiva que puede llegar a ser cuando se queda concentrada en algo de forma absoluta.
Después de más de media hora allí al sol, te das cuenta ya cuando has finalizado, de que en ese tiempo en el que la mente estuvo centrada y absorta en localizar el sujeto, buscar el encuadre, elegir los parámetros de la cámara, enfocar, etc. el calor y cualquier otra cosa que no fueran ellas, habían dejado de existir.
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Macho de Gonepteryx cleopatra (F:2,8,V:1/2500,ISO:100) |
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