Primero fue como siempre casi una sorpresa ver sus hojas abrirse paso entre la hojarasca cuando los días empezaban a alejarse del invierno.
Después vino el espectáculo anual de sus flores de amarillo dorado abriéndose a la cálida luz las tardes de primavera.
Y por último esto: sus semillas maduras listas para ser arrancadas por una súbita racha de viento de verano y ser elevadas en las corrientes térmicas a miles de metros de altura, para caer a decenas o quizá cientos de kilómetros, quien sabe en qué lugar incógnito para a finales de invierno dar inicio a su ciclo eterno. (Clik en la imagen para verla más grande)
![]() |
| Semillas de diente de león (Taraxacum officinale)(F:4,V:1/30,ISO:100) |

No hay comentarios:
Publicar un comentario