Si como parece por el aumento de las temperaturas y los períodos cada vez más largos sin precipitaciones, los bosques caducifolios están avocados a la desaparición y a ser progresivamente sustituidos por especies de clima mediterráneo más resistentes al calor y la sequía, como es la encina. Quizá ni siquiera eso vaya a ser así.
En el sur de la península, por ausencia de sus depredadores, que en su mayoría son otros pequeños insectos. Una plaga de esta oruga que se alimenta preferentemente de hojas de árboles del género Quercus (encina, quejigo, alcornoque..), está haciendo desaparecer bosques enteros.
Una vez más se hace evidente la delicadeza de los mecanismos naturales, depurados a lo largo de milenios y, en los que la desaparición de un elemento aparentemente insignificante, puede acabar produciendo el caos. (Clik en la imagen para verla más grande)
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| Oruga de lymantria dispar (F:4.5,V:1/125s,ISO:100) |

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