miércoles, 26 de octubre de 2016

EL CIERVO "SEMILIBRE"

           
                       O sea, que de libre nada.
              Otra imagen de aquella la única sesión que hasta ahora he dedicado a fotografiar ciervos cautivos. http://fermincastellano.blogspot.com/2016/01/ciervo-rojo-macho-berrea.html
              Si no se dispone de toda una jornada para intentar captar fauna salvaje, como sucedáneo, a unos minutos de casa uno casi puede resarcirse captando imágenes de estos animales acostumbrados a la presencia humana.
              Y lo estaban, creo que más incluso que yo mismo, que no consigo compatibilizar en mi mente naturaleza, ni siquiera un simulacro de ella, con trasiego de personas.
               Pero esa es la tendencia irreversible a la que uno debe adaptarse incluso tratándose de especies en libertad. Para poder observarlas habrá que pagar el precio (para mi muy alto) de aceptar junto a ellos la inevitable presencia humana, dada nuestra imparable y suicida proliferación.
              Observando la naturaleza, desde muy pequeño supe que las especies más exitosas son las más adaptables, el máximo exponente de eso son  las ratas. Una verdadera lástima que en la interminable lista de mis cualidades no se encuentre la adaptabilidad :).
              En realidad, siempre he pensado que en la inadaptabilidad por convicción, por principios y por vocación, aunque te haga la vida menos fácil, hay mucho de acertado y de digno, más incluso en estos tiempos, en que a poco consciente que seas, compruebas a diario la gran mentira del mundo al revés al que se supone que uno debería adaptarse.
             No quiero decir con eso que esta opción sea la única válida. Por supuesto hay otras más fáciles y adaptativas aplicando de forma ya sea tácita o explícita, la frase de Groucho Marx: "Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros..."
             
               Este macho era el Alfa en esa zona del cercado. A muy pocos metros el grupo de hembras que constituía su harén se dedicaban a pastar o descansar tumbadas. El se acercaba a ellas una por una abriendo la boca al tiempo que levantaba el labio superior para hacer llegar las moléculas de olor contenidas en el aire a su órgano vomeronasal (órgano de Jacobson), para comprobar su receptividad sexual.   (Clik en la imagen para verla más grande).
           
Ciervo europeo en berrea
Ciervo Europeo (Cervus elaphus) (F:7.1,V:1/100s,ISO:200)

domingo, 23 de octubre de 2016

MARGARITAS

                                Después de ellas vendrán otras muchas especies de flores, pero una de las primeras que aparecen en las praderas aún encharcadas, incluso antes de que el invierno se haya retirado del todo, son las margaritas silvestres (Bellis sylvestris).
          A pesar de su pequeño tamaño y su discreto color, hay años en que su floración masiva y sincronizada deja campos enteros cubiertos de blanco en esos primero días cálidos del final el invierno.   (Clik en la imagen para verla más grande).

Margaritas silvestres (Bellis sylvestris)
Margaritas silvestres (Bellis sylvestris) (F:2.8,V:1/500s,ISO:100)

lunes, 17 de octubre de 2016

REFLEXIONES DE UN LAGARTO

                      Mientras fotografiaba flores, sin querer asusté a esta pequeña cría de lagarto ocelado (Lacerta lepida) a la que no había visto entre la hierba.
         Fue a ocultarse cerca, en una vieja madriguera de ratones donde desapareció. Unos pocos minutos después asomó la cabeza y permaneció allí, observando con curiosidad mientras yo tirado por en suelo intentaba fotografiar una orquídea que crecía cerca de su agujero.
        La verdad es que no pude concentrarme mucho en la flor viéndole así, impaciente por reanudar su caza de insectos. Y me marché enseguida para no molestarle más.
         Cada vez que miro esta foto, veo en esa mirada, inteligencia. Y en su expresión, incluso lo que parece una leve sonrisa. Y puede que  lo sea, por verme allí tirado frente a su casa haciendo cosas en el fondo tan absurdas.
         Un pequeño pero antiguo ser como este, centrado absolutamente en la supervivencia, al observarme quizá se estaría preguntando : ¿como puede ser que una especie así, halla llegado a dominar el planeta?....

Lagarto ocelado (Lacerta lepida)
Joven lagarto ocelado (Lacerta lepida) (F:2.8,V:1/320s,ISO:100)

martes, 11 de octubre de 2016

PUESTA A PUNTO DEL METEORO

                             Fueron  muchas las horas que pasé  observando muy de cerca a aquella pareja de alcotanes en los días previos a su partida hacia África.
           Algo que me llamó la atención, era la frecuencia y la intensidad, conque cuando permanecían posados, se dedicaban a hacer este tipo de ejercicios estáticos, semejantes a estiramientos.
           A lo largo de tanto tiempo dedicado a la observación de las rapaces, he visto que la frecuencia de este comportamiento es inversamente proporcional al tamaño de la especie y directamente proporcional a la velocidad de su vuelo. Así en las grandes rapaces planeadoras lo he visto sólo en contadas ocasiones y con más frecuencia en rapaces medianas, siendo las más pequeñas y veloces como el gavilán, esmerejón y sobre todo el alcotán los que más lo realizan.
          Se me ocurre, que  pudiera tratarse de una especie de ejercicios isométricos con los que estas pequeñas aves que pierden calor con facilidad, conseguirían mantener la temperatura muscular que requiere su rapidísimo vuelo, de manera estática mientras permanecen  posadas.

Hembra de alcotán en su posadero
Alcotán (Falco subbuteo) (F:7.1,V:1/125,ISO:100)

miércoles, 5 de octubre de 2016

EL RÍO

                            Podría escribir páginas sobre este lugar, pero sería casi  lo mismo que no decir nada.
            Cada vez que lo visito, incluso con el deterioro que va sufriendo a lo largo de los años, sigo reconociendo en él algo que va más allá de las palabras y que conecta igual que cuando era un chavalín  con la esencia misma de lo que soy.
            Mirando esta imagen y recordando aquel sonido, puedo entender porqué Siddharta alcanzó la comprensión absoluta, escuchando las infinitas voces del interminable fluir del agua. (Clik en la imagen para verla más grande).
         
https://www.youtube.com/watch?v=jH4xMOtShS4

El río
Río (F:20,V:1.3s,ISO:100)

viernes, 30 de septiembre de 2016

CASI INVISIBLE

                              Uno de esos días nublados de verano en los que los insectos cesan su actividad y su quietud parece transformar sitios que el día anterior bullían de actividad, en lugares desiertos.
          Había visto muchas otras veces esta especie de mariposa (Pyronia cecilia o Lobito jaspeado) que suele posarse en el suelo de los caminos donde se mimetiza bastante bien con las ramas caídas y las piedras.
          Esta, a mi paso voló pesadamente desde una piedra del camino donde no la había visto y fue a posarse en el tronco de un pino. Entonces plegó completamente sus alas y se inclinó lateralmente para que el flanco expuesto pareciera una continuación de la superficie del tronco, del que toda ella era una perfecta imitación, tanto en el color como en la textura.
         Allí parecía tan confiada de haber acertado con la elección del lugar, que permaneció inmóvil dejándose  fotografiar muy de cerca.

Lobito jaspeado
Hipparchia fagy (F:10,V:0.5s,ISO:100)

       
Lobito jaspeado
Hypparchia fagy (F:14,V:2s,ISO:100)

domingo, 25 de septiembre de 2016

LA MIRADA DEL CORZO

                       Aquella mañana, a una hora poco adecuada, pero viendo que otras condiciones eran muy propicias y confiando en que en sus breves y sigilosos desplazamientos diurnos quizá pudiera fotografiar alguno, decidí dejarme guiar por la intuición y esconderme en un lugar donde aunque hacía ya tiempo, había visto corzos al anochecer.
               Muchos días, inviertes varias horas así, para no conseguir ningún resultado, pero este día todo sucedió inusualmente rápido.
               No habían transcurrido ni diez minutos, cuando a unos centenares de metros se oyó varias veces la voz ronca de un macho adulto que durante un buen rato, a esa hora tan desacostumbrada, estuvo haciendo saber quien era el dueño de aquel territorio.
            Unos pocos minutos después, apareció este joven macho muy cerca viniendo hacia mi. Su atención estaba tan centrada en el interior del bosque, donde seguramente había sido perseguido por el macho adulto, que ni siquiera le alertó el sonido del obturador de la cámara hasta que estuvo a unos diez metros. Entonces detectó que había algo muy sospechoso en ese chasquido que salía de aquel bulto con un sólo ojo y por un segundo se quedó mirando fijamente, antes de con tres grandes saltos, desaparecer.
              Doce minutos de una de las sesiones fotográficas más corta y satisfactoria que recuerdo y que me dejó esta imagen, en la que se puede apreciar tan de cerca la perfección de los órganos sensoriales de estos animales: esos ojos grandes y profundamente negros, adaptados a condiciones de luz escasa. Ese hocico permanentemente húmedo para impregnarse de la más minúscula molécula de olor que flote en el aire. Y esas enormes orejas que le permiten oír hasta los más leves sonidos a distancias increíbles. Cubiertas de pelo largo en su interior que además de reducir la pérdida de calor, seguramente tiene también la función de filtro, impidiendo que penetren en ellas los insectos y la vegetación.
               Incluso pasando muchas horas, días, años en el monte, pocas veces es posible tener a un animal salvaje como este, cuyos sentidos han evolucionado durante millones de años para protegerlo de los depredadores, a tan corta distancia, que casi puedes verte reflejado en sus ojos.
              Mirando esta imagen, casi cuesta creer que alguien sea capaz de dispararle por diversión.
              Mi concepto sobre la especie humana en general es bastante evidente a poco que se lea este blg, pero aún así quiero creer, que entre quienes matan por placer también habrá diferentes grados de inconsciencia. Y que algunos de ellos, si en lugar de poder acabar con una vida desde 40 o 100 metros, tuvieran que mirar a su víctima a los ojos tan de cerca como en esta imagen, no serían capaces de hacerlo.
             Me refiero a esos, cuya conciencia no está del todo tranquila matando y tratan de acallarla repitiendo sobre todo para convencerse a si mismos, mentiras como: " No puede ser malo, porque siempre se ha hecho...". Si no se cazara, los animales se convertirían en una plaga...". O, "La caza contribuye al equilibrio de la naturaleza...".
             Estos, en el fondo de sí, después de episodios especialmente crueles, de esos que son habituales en su "noble" "deporte" (ni una cosa ni la otra), seguro que oyen  una vocecilla que les dice lo injusto y cruel que es acabar innecesariemente de esa manera con una vida.
             Pero esos destellos de consciencia que pudieran tener, se diluyen rápidamente sumergidos en el grupo. Y así una vez más, acaba triunfando el espíritu de rebaño, escuchando los endebles argumentos de los más acérrimos e inconscientes, entre los que es impensable ni un resquicio de duda, ni tampoco de compasión.

Retrato de corzo
Corzo macho joven (F:7.1, V:1/125,ISO:200)
         

martes, 16 de agosto de 2016

GLADIOLO SILVESTRE

                         
                   Al parecer fue Plinio el viejo, un militar y naturalista romano que vivió en el siglo primero, quien dio nombre a esta planta por el parecido que tienen sus largas y afiladas hojas con el Gladius, que era la espada que utilizaban los gladiadores.
        Además, los que resultaban victoriosos, entre otras cosas recibían un gladiolo, pues esta era la flor que en la antigua Roma simbolizaba la victoria.

        En una de esas largas tardes, en las que el sol se resiste a  declinar en el horizonte como no queriendo perder de vista toda la grandiosidad de sonidos, olores y colores que él mismo ha creado en esos días apacibles y cálidos próximos al solsticio de verano. Encontré a última hora, justo cuando la luz empezaba a desvanecerse, este gladiolo silvestre, la especie de la que descienden todas las variedades cultivadas.
        Aunque el suelo estaba cubierto de una gran cantidad de otras flores a su alrededor, su largo tallo hacia que las suyas estuvieran elevadas en un plano superior que las separaba de aquel entorno tan colorido .  Buscando el ángulo adecuado, al menos pude meter en el encuadre esas flores amarillas como contrapunto.

Gladilolo silvestre (Gladiolus illyricus)
Gladiolo silvestre (Gladiolus illyricus) (F:2.8,V:1/320,ISO:200)

miércoles, 3 de agosto de 2016

INOFENSIVA

                           Hace unos días leía algo sobre casos de mordeduras de víbora en el pantano de Ullibarri y en un parque de la periferia de la ciudad. También  leí al hilo de eso, que alguien ya pedía que se tomaran medidas al respecto.
            De forma natural, el miedo a las serpientes y a cualquier cosa que se le parezca, está inscrito en la parte de nuestro cerebro donde se alojan los más básicos instintos de supervivencia, anteriores incluso a nuestra etapa como homínidos, como reminiscencia de un tiempo remoto en el que formábamos parte de la naturaleza, de forma equilibrada.
             Es curioso que la otra  parte del cerebro donde se aloja nuestra supuesta y más evolucionada inteligencia, que nos ha llevado a romper ese equilibrio y a establecer una relación de dominio tan asimétrica con la naturaleza. En lugar de racionalizar en lo que concierne a la reacción ante los reptiles, se suma en negativo al impulso más arcaico, añadiéndole seguramente inclusos prejuicios subconscientes de origen bíblico. Y exige poco menos que la aniquilación de estos animales de manera preventiva.
             Leyendo el título de esta entrada, habrá quien diga: "se nota que a este no le ha mordido ninguna". Error. Sí he sido mordido por una víbora ( y seguramente no será la última) y además una persona de mi entorno más cercano también lo ha sido. Y ambos seguimos pensando que estos animales son, como dice el título: INOFENSIVOS. Basta con remitirse a la etimología de la palabra.
            Nunca una víbora atacará a un ser humano sino es para defender su vida. Las víboras se alimentan de pequeños animales como ratones o lagartijas, por eso sus mordeduras a nosotros o a cualquier otro animal que no forme parte de su dieta, siempre son defensivas. Y  todo en ellas lo es.
            Ante una persona, una víbora, permanecerá inmóvil confiando en su camuflaje hasta sentirse descubierta, entonces intentará huir. Si se le impide, emitirá una especie de bufido de advertencia. Si sigue sintiéndose amenazada, lanzará su cabeza con la boca cerrada sin intención de morder, como advertencia máxima. Y es sólo cuando se la toca, cuando  muerde e inocula su veneno. Una mezcla de proteínas modificadas, energeticamente muy costosas de producir para el animal y es por eso que siempre hará un uso muy restringido de él.
             Todo este despliegue defensivo queda  anulado cuando se entra en contacto con uno de estos animales, por accidente . Y en estos casos, la culpa no es del reptil, sino de quien la ha tocado por descuido, ignorancia, o negligencia.
              Desde muy pequeño he cogido víboras con la mano, para después soltarlas.
              En la adolescencia, en esa etapa de la vida en la que uno necesita quizá demostrarse cosas a sí mismo,  aprovechaba los muy esporádicos encuentros con estos escasos animales y las cogía de la forma más arriesgada posible, sabiendo que el menor error o pérdida de concentración, podía tener consecuencias como mínimo dolorosas.
              Ahora sólo las cojo si es necesario. Y esta vez lo era.
              Hacía unos 6 años que no veía ninguna. Encontré esta enorme víbora áspid atrapada en una zanja, que con sus paredes de tierra casi verticales se había convertido en una trampa de la que no hubiera podido salir por si sola, por eso tuve que cogerla para ponerla a salvo.
              Recuerdo cual fue la víbora más grande que había cogido hasta entonces, unos 60 centímetros; pero esta era aún mayor, con casi 10 centímetros más. Basta ver en la imagen las proporciones entre la cabeza y el grosor del cuerpo. Era una de esas con las que si cometes un error, en determinadas circunstancias, te puede enviar de regreso a tu planeta.
            Esta foto está hecha con un objetivo macro a muy corta distancia. Hay que ser muy inconsciente, muy super héroe, o conocer muy bien su comportamiento, para tener un animal así a poco más de un palmo de la cara, estando  pendiente además  de la elección del diafragma, el encuadre,  la velocidad de obturación.....; pero esto demuestra una vez más que el miedo, casi siempre es consecuencia del desconocimiento.
            Sin ánimo de emular a Becquer, (además no hay nada poético en todo esto); a quienes reclaman medidas para "controlar" (eliminar) a estos y otros animales incómodos y por eso cada vez más escasos, decirles que: el peligro no son las víboras, ni las avispas, ni los lobos, ni los tiburones:    peligro.... eres tú....
            Lo eres como individuo y como especie.
            Desnaturalizado, cobarde, e incapaz de aceptar el mínimo riesgo en tu propósito insaciable de conseguir más placer y comodidad, aún al precio de estar arrasando el único lugar habitable que conoces, en un afán suicida de someter a este planeta y todos sus seres, a las necesidades y caprichos propios de un ser cada vez más débil, fóbico y disfuncional.

Hembra de víbora aspid (Vipera aspis)
Víbora aspid (Vipera aspis) (F:8,V:1/200s,ISO:100)       

lunes, 18 de julio de 2016

FRESA SILVESTRE

                           No proceden de estas las que venden en la frutería, esas son híbridos de variedades americanas. Esta es la fresa autóctona del continente europeo.
              Mucha gente, incluso de la que frecuenta el monte no sabe ni que existen, porque aunque en el suelo de algunos bosques poco alterados es frecuente encontrar sus hojas y ya al final de la primavera sus flores blancas, no es hasta estos días de verano, cuando madura el fruto y no sin cierta dificultad por su reducido tamaño, se pueden encontrar esas diminutas esferas de menos de un centímetro de diámetro, de color rojo brillante destacando entre el verde.
              Puedo imaginar cuando el concepto de tiempo era diferente y se medía en días o lunas, como los primeros humanos, en los calurosos y largos días del verano dedicarían jornadas enteras a recogerlas del suelo del bosque.
             Su llamativo color y su olor característico, siguen siendo hoy  una invitación a ser consumidas por aves, insectos y mamíferos, que transportarán las semillas en su cuerpo, ayudando a la planta a colonizar nuevos lugares.

Fresa silvestre (Fragaria vesca)
Fresa silvestre (Fragaria vesca) (F:11,V:1/40s,ISO:200)