viernes, 2 de julio de 2021

PRODIGIOSAS PLUMAS

                                 No hay nada en la naturaleza que no me parezca interesante. Pero de entre todo, las aves siempre han sido lo que más me ha asombrado. 

                 Con los años, con cada observación y cada dato más que conocía de ellas, la fascinación sólo ha ido en aumento.

                 Por sí sólo, el hecho de que estos seres hayan conseguido burlar en cierta manera la ley de la gravedad, hasta conseguir en los casos de adaptación más extremos, como en el vencejo, hacerse habitantes del aire. Ya sería razón suficiente para admirarlos. Pero es que a eso se suma mucho más.

                ¿Sabías que las aves son los descendientes directos de los dinosaurios?.

                  Los más recientes descubrimientos científicos, indican que la mayor parte de esos animales que hace doscientos millones de años dominaron el planeta, estaban cubiertos de plumas. Que en un principio sólo debieron tener una función ornamental en las exhibiciones de cortejo. 

              Desde entonces  esta estructura epidérmica hecha de queratina, ha ido evolucionando para convertirse en uno de los mayores prodigios de la naturaleza. Cuya relación peso/resistencia/flexibilidad, aún no ha sido igualada por ningún producto de la tecnología humana. Además de ser el aislante térmico insuperable.

              Aunque no todos los dinosaurios eran de gran tamaño, cuando se observa un pequeño pájaro, cuesta imaginar la línea de parentesco que les une a aquellos animales. Pero eso cuesta un poco menos, cuando el ave que se tiene delante y muy cerca, es una enorme y majestuosa.

             Me pareció que el blanco y negro permitía realzar la textura del conjunto y al mismo tiempo hacer más evidente, la forma y disposición de cada una de estas asombrosas estructuras, tan delicadas, como fuertes y flexibles. (Clik en la imagen para verla más grande).            

Plumas (F:7.1,V::1/ 250,ISO:200)

miércoles, 9 de junio de 2021

ESE "ALGO" INEXPRESABLE

                                    Revisando las fotos que más satisfacción me produjeron en su día por haberse aproximado al resultado deseado (y esta es una).  Me doy cuenta, de que ni siquiera ellas llegaron a saciar nunca en su totalidad la "necesidad" de captar ese "algo"  inexpresable, que siempre parece escaparse y estar más allá de lo comprensible, como en una dimensión paralela desde la que se manifiesta en la nuestra, a través de ese  profundo misterio que llamamos BELLEZA.     

           De por sí la escasa azucena silvestre es una planta cuya floración es de una belleza casi ostentosa.

           Fotografiarla en lo más recóndito y oscuro del bosque y además querer aprovechar para ello un rayo de luz filtrándose entre las densas sombras, planteaba para el sensor de la cámara el reto de captar la luz y la falta de ella, en el más amplio de los espectros. 

            Después de varias fotos y unas cuantas combinaciones, el resultado casi llegó a sorprenderme. Por haber podido captar de forma más que aceptable el encuentro entre dos mundos tan opuestos. Allí, en mitad del verde de un bosque perdido y, con una protagonista que no podría haber sido más bonita. (Clik en la imagen para verla más grande). Imagen incluida en: https://vimeo.com/489030942 

Azucena silvestre (Lilium martagon)(F:2.8,V:1/60s,ISO:100)

jueves, 3 de junio de 2021

VIVIENDO EN EL SIGILO

                                         Sólo cuando la luz es muy escasa, el silencio en el monte absoluto y, el movimiento del aire nulo. Se dan las condiciones en que las liebres abandonan su encame diurno, para lenta y sigilosamente dirigirse a los lugares en los que alimentarse.

                   Nunca estos animales han llegado a ser abundantes por la presión a que están sometidos por sus depredadores naturales, que son casi todos los carnívoros. Pero sumándose a eso en las últimas décadas, sucesivos envenenamientos masivos por pesticidas agrícolas. Y las posteriores epidemias, seguramente relacionadas con lo anterior, que ya habría dañado su sistema inmunitario, han llevado casi a la desaparición de esta especie en regiones enteras. Eso convierte en un privilegio cada vez más escaso poder ver una de ellas. Y más aún fotografiarla.

                 Faltaban sólo unos pocos minutos para que la luz fuera del todo insuficiente, cuando apareció en el lugar previsto. 

                 Después de un largo rato mirando en todas direcciones con esos grandes ojos adaptados a la visión nocturna. Y con sus enormes orejas levantadas intentando captar cualquier sonido que delatara la presencia de un depredador, por fin relajó un poco su estado de máxima alerta y adoptó esa postura compacta para hacerse menos visible.

               En estos casos, siempre me cuesta hacer la primera foto, temiéndome que el ruido del disparador los asuste. Pero si has hecho las cosas bien, el resultado es como en este caso, que oyó perfectamente el disparo de la cámara, pero después de comprobar que nada había de peligroso en aquel "arbusto"; por fin empezó a comer. Eligiendo meticulosamente de entre todas las hierbas, las hojas de trébol.

               Sólo cuando puedes observar así de cerca a uno de estos animales y, compruebas el infinito sigilo y cautela que rodean sus vidas, eres consciente de a cuantos peligros están expuestos y lo difícil que puede llegar a ser su supervivencia.

                Aunque cuando cayó la noche, ella ya estaba lejos en el otro extremo del claro. Esperé media hora más antes de recoger, para asegurarme de no molestarla. Es lo menos que puedes hace cuando estás en casa ajena... (Clik en la imagen para verla más grande)             

Liebre (Lepus europaeus) (F:7.1,V:1/30s,ISO:400)

martes, 25 de mayo de 2021

JOVEN GAVIOTA SOMBRÍA

                              En la mayor parte de las especies de aves hay mucha diferencia entre el color de su plumaje en sus primeros años de vida y el definitivo que tendrán cuando sean adultas.

               Esta clara diferenciación, serviría entre otras cosas, para que los individuos adultos de su especie no las vieran como competencia intrusa prioritaria en su territorio. Lo que les haría un poco menos difícil la supervivencia en la etapa inicial de sus vidas.

               En las gaviotas, como el de esta Gaviota sombría (Larus fuscus) pueden pasar tres o cuatro años antes de que el color gris jaspeado de la etapa juvenil, alcance progresivamente el blanco puro definitivo. (Cik en la imagen para verla más grande).

Gaviota sombría joven (Larus fuscus)(F:7.1,V:1/1000s,ISO:200)

lunes, 17 de mayo de 2021

EL PAISAJE MÁS EFÍMERO

                                Creo que en fotografía de naturaleza, no están lo bastante consideradas las imágenes que sólo muestran el cielo sin ninguna referencia terrestre. Quizá sea así, porque la mente necesite algo sólido o líquido a lo que asirse, que le dé un poco más de certidumbre que lo simplemente etéreo.

                   Es bastante paradójico que siendo muy reacio a los cambios, me gusten tanto esos mundos que empiezan donde acaba el horizonte sólido. Tan efímeros, que cambian a cada instante. Pero que no por intangibles dejan de ser paisajes grandiosos e irrepetibles. Y que en términos absolutos de tiempo, son sólo un poco más impermanentes que las montañas, las estrellas o las galaxias.

                    Después de mucho calor, ese día sólo podía acabar así. Cuando ese extraño silencio que precede a las grandes tormentas se adueñó del bosque, busqué un lugar prominente junto a una cuevecilla, desde el que contemplar y fotografiar uno de los mayores espectáculos que se dan en este planeta: rayos, truenos, olor a geosmina (Streptomyces coelicolor), nubes oscuras grandes como montañas sitiando al azul hasta hacerlo desaparecer. Y entonces  todo se volvió de un profundo gris.

                  Pero unos segundos después y, justo antes de que empezara el diluvio, como formando parte de una escenografía perfectamente premeditada, un resquicio de luz que duró un instante, fue como el recordatorio de que por oscuras que fueran las nubes, por encima de ellas siempre sigue brillando el sol. (Clik en la imagen para verla más grande). Parte de: https://vimeo.com/489030942   

Cielo de tormenta (F:10,V:1/200s,ISO:100)

miércoles, 12 de mayo de 2021

FRITILLARIA Y LILIOCERIS

                                 Una vida no da para todo. Es imposible al mismo tiempo sorber y soplar, o estar a Rolex y a setas. Más aún es así, si piensas que la diversificación es poco menos que sinónimo de mediocridad.  Por eso doy por bien empleada la ingente cantidad de tiempo que he dedicado a observar aves.

           Mi fascinación en concreto por las aves rapaces, siempre me tuvo ocupado observando el cielo para intentar descubrir en él sus casi siempre minúsculas por lejanas siluetas. No fue hasta bastante tarde, que empecé a prestar más atención a la infinidad de plantas y seres pequeños que poblaban el suelo. Entonces supe todo lo que me había estado perdiendo.

           Aún recuerdo la primera vez que encontré una Fritillaria. Sola en mitad de un claro del bosque encharcado por las abundantes lluvias de aquellos días de primavera. Me pareció tan bonita y exótica, con el tallo delgado y esa campana púrpura en su extremo. Y escondidos en su interior unos estambres, no al alcance de cualquier insecto, sino aparentemente reservados para alguno quizá nocturno, especializado en ellos. 

           Este día, cuando encontré un pequeño grupo de estas flores y, pululando sobre ellas a unos pequeños escarabajos de color rojo brillante, en un primer momento creí que había dado con sus especializados polinizadores. 

           Una observación más detenida y cercana me hizo ver que esta relación de planta-insecto no era de ese tipo. Los escarabajos recorrían los tallos, alimentándose únicamente de los ápices de las hojas. Y cuando terminaban en una, volaban hasta la siguiente.

           Cuando busqué información, supe el nombre de este escarabajo: Lilioceris lilli, que como indica su nombre científico de forma casi reiterativa, se alimenta de las hojas de estas y otras plantas liliáceas. (Clik en la imagen para verla más grande).

Fritillaria nervosa y Lilioceris lilli (F:11,V:1/10s,ISO:400)

lunes, 3 de mayo de 2021

El DORADO

                                  No sabría decir exactamente porqué son los meses de otoño los que más me gustan del año.  

                    Más allá de lo fotogénico que pueda ser ese momento por los colores que cubren el bosque. Y lo agradable de las temperaturas en medio de los extremos del verano y el invierno. Quizá sea, por lo que ese tiempo tiene de conclusión, adormecimiento y epílogo. 

          Si, son tristes, pero hay tanta belleza en las despedidas.

          Ese día, la efímera variedad de tonos amarillos, ocres y dorados, hacía relucir al bosque como el tesoro de valor incalculable que es.  (Clik en la imagen para verla más grande) . Parte de                     de: https://vimeo.com/489030942 

Bosque y otoño (F:11,V1/125s,ISO:100)

sábado, 17 de abril de 2021

EL ESPEJO DE UN ALMA

                               Cada año, miles de zorros, son matados por todos los medios posibles: armas, lazos, cepos, veneno, etc. 

               Pese a la gran labor ecológica que realizan, alimentándose en un 90% de micromamíferos que pueden constituir una plaga para los cultivos. Son condenados a muerte, por esos "imparciales" jueces, que a tiros se han autoproclamado equilibradores de ecosistemas. Algunos de ellos simples sádicos con licencia para matar, que porque pagan para practicar ese "deporte" en el que para que uno se divierta, el otro debe morir, se creen con el derecho de eliminar cualquier animal que contravenga sus execrables intereses. 

              Para esa gente, cualquier carnívoro o incluso omnívoro, es tratado como un subproducto de la naturaleza, que no merece vivir.

              Aquel día, después de haber tenido a este joven zorro así, muy cerca mirándome fijamente, me preguntaba si esos a los que satisface tanto quitarles la vida a estos animales, serían capaces de hacerlo después de mirarles fijamente a los ojos. 

             La respuesta seguramente, es que sin llegar al extremo del sadismo, el grado de inconsciencia de muchos de ellos es tal, que lo harían igualmente.

            Siempre se ha dicho, que los ojos son el espejo del alma. Viendo una vez más esta foto que ahora  no es más que un puñado de píxeles, testimonio de uno de esos momentos indescriptibles que he vivido en la naturaleza. Me parece imposible que haya alguien tan insensible, como para no intuir detrás de esa mirada, un ALMA igual que la suya. (Clik en la imagen para verla más grande).

Zorro (Vulpes vulpes)(F:7.1,V:1/125s,ISO:250)

miércoles, 17 de marzo de 2021

NATURALEZA PLASTIFICADA

                                Hace ya tanto tiempo que parece que fue en otra vida. Y quizá lo era. Una más lenta, más sencilla y en la que la especie humana empezaba a confirmarse como lo que hoy sin duda és; la peor amenaza para el planeta y para sí misma.

               En aquel tiempo en que los inviernos eran duros y las heladas de muchos grados bajo cero hacían que las grandes nevadas se mantuvieran durante semanas. 

               Entonces esquiar en pistas estaba al alcance de pocos y para los habitantes de Vitoria lo más parecido a eso, era subir a Olarízu a deslizarse con plásticos.

              Aunque entonces aún no se podía imaginar el enorme problema ecológico que el uso masivo de ese material iba a suponer. Para los que entonces éramos unos chavalines de Adurza, cuando se fundía la nieve era lamentable ver desde nuestro barrio, la ladera de ese monte llena de plásticos de todos los colores y tamaños, que la gente después de haberse divertido con ellos, dejaba allí  tirados. 

               Nunca he creído en los grupos humanos y menos aún en quienes se erigen en sus líderes, que suelen ser lo peor de entre ellos. Esa evidencia se confirma a diario... Pero aquel día, dirigiéndose a la banda del barrio, alguien dijo algo así: "La mayoría de los que han dejado así el monte, no volverán a verlo hasta la nevada del próximo año. Pero nosotros estaremos viendo esos plásticos todos los días. Mañana iré a recogerlos, si alguien quiere venir, cuantos más seamos mejor. Ese monte ha sido nuestro sitio desde que éramos pequeños, por eso se lo debemos".

                Recordándolo, todavía me sorprende que aquel grupo de quince adolescentes, algunos sin ningún interés por la naturaleza y en un tiempo en el que ni siquiera existía aquí la palabra ecología, se organizaran para dedicar una mañana de sus vidas a subir a Olárizu, recoger uno a uno miles de plásticos, ponerlos en varios enormes montones y arrastrarlos ladera abajo hasta las campas para que los servicios de limpieza se los llevaran.

                El siguiente invierno pensé poner carteles invitando a que la gente hiciera el "ímprobo esfuerzo" de no dejar los plásticos tirados en el monte. Nunca llegué a ponerlos. Quizá por una mezcla de escepticismo e intuición sobre la condición humana...

                En la anterior entrada sobre este mismo buitre: https://fermincastellano.blogspot.com/2020/05/Buitre-plastico-contaminacion.html  , me referí a lo impactante que fue verlo en esas condiciones, en un lugar tan alejado de un entorno humano. Pero lo de después fue aún más triste: después de pasarme a unos pocos metros por encima, continuó volando esforzadamente contra el viento un kilómetro más, hasta alcanzar la pared donde anida una pequeña colonia de parejas de su especie, algunos de los cuales en ese momento reposaban posados en la parte superior de la roca.

                 Cuando este se acerco para posarse junto a ellos, todos salieron volando huyendo de lo que para ellos era una amenaza. Por lo que llevaba colgado del cuello, los demás no lo reconocían como uno de su especie. Y allí se quedó posado, sólo e incapaz de entender porqué le rehuían. 

                 No sé cuantos días llevaría así, ni si consiguió liberarse. La cicatriz que tenía en el cuello, demuestra que no era la primera vez que se veía en una situación como esa. Espero que sobreviviera y llegara a entender que es mejor no acercarse a la especie humana.

                 Como decía entonces, reitero: si quieres contribuir a evitar cosas como esta y peores que seguramente suceden a diario en la naturaleza y, de las que somos responsables aunque no las veamos. Acuérdate antes de desecharla, de cortar las asas de bolsas, mascarillas, o cualquier cosa similar que tires a la basura. (Clik en la imagen para verla más grande). 

Buitre y plástico(F:7.1,V:1/800s,ISO:250)

martes, 2 de marzo de 2021

DÍAS DE AGUILEÑAS


                              Avanzada la primavera, en lugares semiumbríos de bosques húmedos, se pueden encontrar pequeños grupos de estas plantas de tallos muy delgados y flores entre azules y moradas. 

                  Coincide su floración, con esos días en los que sin ser aún verano, la temperatura es alta, los días son largos, la climatología estable y, "perderse" en el silencio del bosque un placer infinito. (Clik en la imagen para verla más grande)

Aguileña (Aquileguia vulgaris)(F:2.8, V:1/200s, ISO:200)