martes, 27 de octubre de 2015

EL REY MILANO

                               Con los primeros días del otoño, se inicia la migración de los milanos reales (Milvus milvus). que sobrevuelan nuestros montes procedentes del centro y norte de Europa.
              Paradojicamente la mayor intensidad migratoria, coincide con los fuertes vientos del sur, contra los que se les ve volar a veces con mucho esfuerzo.
              Siempre me ha parecido extraño esto de que prefieran migrar en contra del viento, cuando lo lógico sería que aprovecharan los días de viento Norte, para dejarse arrastrar por él. Que lo hagan al contrario, seguro que no es nada casual y deben encontrar en ello alguna ventaja, aunque esta sea poco evidente.
            Se me ocurre, que lo hacen así, porque con vientos en contra moderados, sus largas alas de aves veleras y planeadoras, aprovechan la componente ascendente del aire al chocar este contra los obstáculos orográficos, para mantener la altura aún a costa de un avance más lento, pero que por otra parte les permite ir prospectando minuciosamente el terreno bajo ellos en busca de presas, mientras se desplazan hacia el Sur.
             Hace unas décadas, con climatología propicia, mirando con prismáticos a lo lejos en la  dirección correcta, se podían ver a diferente distancia, uno tras otro, grupos de hasta 80 milanos reales llegando desde el Norte en un fluir constante durante semanas.
            Hoy día, esa migración no es ni la sombra de lo que fue, quedando reducida a unos pocos días y en escaso número.
            La disminución de sus poblaciones en algunos países ha sido tan drástica, que ha hecho que se considere esta especie, en peligro de extinción .
            Aquí es donde cabría referirse a las principales causas de regresión de una especie: pérdida de su hábitat, disminución de las poblaciones de sus presas, etc. Eso será así en países realmente civilizados, en este, por desgracia a esas hay que añadir otras mucho más directas.
           Como dato decir que hace unos años, tuve constancia, de que desde un puesto para la caza de palomas en Montes de Vitoria, a falta de estas, en un sólo día fueron abatidos (asesinados) 7 milanos reales y un cormorán. Y seguro que esto viene siendo así año tras año. Dicho por si alguien que lea esto tiene  capacidad y voluntad real para controlar lo que sucede cada otoño en los puestos de caza de torcaces y decide de una vez hacer algo al respecto......


               Aquella mañana se daban las condiciones idóneas para el paso de los milanos. Desde un lugar apropiado y con unas condiciones óptimas para la migración, en todo el día sólo pude ver cuatro o cinco pequeños grupos de estas aves que increiblemente conseguían ir avanzando con mucho esfuerzo luchando contra un fortísimo viento de cara.
              Pude captar esta imagen en la que se aprecia el espléndido plumaje dorsal de sus alas y el rojizo característico de su cola, por el que en inglés recibe el nombre de Red kite (Cometa roja). (Clik en la imagen para verla más grande).

Milano real (Milvus milvus)
Milano real (Milvus milvus) (F:7,1,V:1/1250,ISO: 250)

jueves, 22 de octubre de 2015

AZAFRÁN SILVESTRE

                                 Con la reducción de las horas de luz, aparecen las flores de azafrán silvestre (Colchicum autumnale), como su nombre indica, recibiendo al otoño.
              Sus pétalos casi translúcidos, tan frágiles que siempre parece que fueran a ser barridos por la mínima brisa, protegen los  estambres de un amarillo intenso, en los que los insectos ya escasos en esta época del año, pueden encontrar su último alimento por esta temporada. También su violeta pálido, será la última nota de color en las praderas hasta la siguiente primavera.
         
                 Con muy poca luz, pero aprovechando la ausencia de movimiento en el aire que tanto afecta a estas delicadas flores, busqué la alineación de la cámara con dos de ellas, para usando el diafragma más abierto, conseguir que la más alejada estuviera presente en el encuadre tan sólo con su color, sin restar protagonismo al ápice enfocado de ese pétalo en el centro.

Azafrán silvestre (Colchicum autumnale)
Azafrán silvestre (Colchicum autumnale) (F:2,8, V:1/125, ISO:200)

martes, 13 de octubre de 2015

LAS SETAS Y EL REBAÑO

                                                    Si no se tiene mucha memoria, puede parecer que esto que está sucediendo con las setas siempre hubiera sido así, pero basta remontarse un par de décadas atrás, para recordar que estos organismos silvestres entonces eran aun minimamente apreciados y casi únicamente por el escaso número de personas que transitaban el monte en los días de otoño: pastores, montañeros, cazadores, que las recolectaban además en pequeñas cantidades.
                Fue por entonces, que el sistema empezó a poner los cimientos de lo que sería la explotación de un filón económico hasta entonces casi intacto y que pasaba por la utilización de la naturaleza como un objeto más de consumo.
                En lugar de crear una oferta de ocio para una demanda preexistente, en este caso como en otros muchos, fue creada primero la oferta con el objetivo de llevar recursos económicos de las ciudades al campo, para lo que hubo que empezar desde cero, acuñando un término atractivo y sugerente: "Turismo rural" . E inmediatamente los instrumentos  publicitarios del sistema se encargaron de poner los medios para que millones de personas que jamás habían tenido el mínimo interés por la naturaleza, de pronto se preguntaran como habían podido vivir sin eso y que sintieran al unísono la necesidad de terminar su semana en el campo.
                Entonces, surgieron programas televisivos en los que recurrentemente y de forma muy poco casual, cada Domingo se instaba a las masas a cambiar sus anodinos y baratos fines de semana de sofá, por apasionantes estancias en casas rurales y disfrutando de algo para lo que también hubo que crear un término: "gastronomía micológica", pulsando así de paso la tecla de uno de nuestros instintos más básicos y haciendo la oferta rural si cabe más atractiva.
              Y las masas supieron entonces que no había nada sobre la faz del planeta que no debiera ser cocinado con setas.
              Y se empezó a asistir a algo hasta entonces desconocido: los lunes en el trabajo, desde primera hora, daba comienzo la competición por ver quien había pasado el finde en el alojamiento rural con más "encanto"... y quién había arrebatado al bosque la mayor cantidad de kilos de setas, para dar pruebas de lo cual, se aportaba abundante material gráfico captado con el móvil .
              La espiral siguió creciendo alimentada por el "Efecto... Vicente...", al mismo ritmo que las redes sociales y la consiguiente neurosis colectiva. Y hoy es el día en el que las setas se han convertido en un bien de naturaleza superior y hasta el menos listo del lugar, habla con veneración y en latín para referirse a ellas  por su nombre científico: "Boletus","Lactarius" "Amanita".
              Y llegado el otoño, puntualmente, una marabunta con cestas y bolsas, un año más ocupará los bosques para arramplar con cualquier cosa susceptible de ser digerida: moras, endrinas, avellanas, castañas y como no, setas. Eso sí, casi siempre dejarán algo a cambio: basura y vocerío, en lugares que merecen más silencio y respeto que el más sagrado de los templos humanos.
               Esta infalibilidad de los instrumentos de manipulación colectiva demuestra ser igual de efectiva ya sea para mandar al personal al monte en busca de setas como si les fuera la vida en ello, como para por ejemplo, en plena crisis económica cuando la gente estaba tan quemada que había riesgo de que la "olla" acabara reventando, ponerlos a correr como pollos sin cabeza, para: 1) que sigan pasando por caja.
            2) Canalizar toda esa energía hacia objetivos no sólo inocuos, sino muy útiles y provechosos para el sistema, disipándola en forma de "retos personales"- (colectivos...) que son asumidos como propios, pero a los que se ha sido sutilmente inducido.
       Y  3)  en el mismo sentido que lo anterior, que segreguen  endorfinas a tutiplén y  así estén   "jodidos pero contentos" como en  la novela de Aldous Huxley (Un mundo feliz),  donde el sistema proporcionaba el "Soma", una droga en forma de pastilla que mantenía "feliz" y controlada a una sociedad totalmente alienada.
               Aquí, ahora mismo eso está superado, uno se calza su disfraz de runner, spinner, o de  ironman (si le han vendido el pack completo) y se administra su propia dosis.
               El otro día viendo en la tele algo que ofendía a la inteligencia, se me ocurrió una idea "casi" original para un spot publicitario de ropa deportiva. La marca sería una imaginaria, por ejemplo.... "Casis", (que ya lleva implícita en su etimología la referencia a un estado carencial...).
               Sería algo así:  En una ciudad de aspecto lúgubre, se ve la parte inferior de las piernas de un tipo que corre equipado con deportivas y calcetines verde fosforito hasta la rodilla (vamos, lo que viene siendo: hecho un cromo...). Se detiene. En el suelo hay un collar de cuero con un cencerro. Se lo coloca en el cuello mientras se abre el plano y se ve que el individuo va equipado de "Casis" literalmente hasta las orejas.
                Rompiendo el silencio de la ciudad desierta, el tipo comienza a balar y a hacer sonar su cencerro. Entonces, por todas partes aparece gente equipados con ropa similar, balando y haciendo sonar sus respectivos cencerros, mientras todos corren en estampida huyendo de su neurosis hacia la cima de una montaña.....Quedaría más o meno así: https://www.youtube.com/watch?v=5DNJ-rzbTtA
       
            En una de esas tardes apacibles y aún cálidas de finales de Octubre, encontré estas setas en un rincón perdido del hayedo.  Desconozco el nombre de la especie a la que pertenecen, tampoco necesito saberlo, me es suficiente con recordar, que incluso así, ya agrietadas como estaban en la fase terminal de su efímera existencia, parecían un ramo de extrañas flores que el otoño hubiera querido ofrecer al  haya cubierta de musgo bajo la que habían crecido.     (Clik en la imagen para verla más grande).

Setas como flores
Setas y hojarasca (F:9,V:4s,ISO:100)




miércoles, 7 de octubre de 2015

SOLA

                                    Cada año, con lo más caluroso del verano, llega para los jóvenes corzos el que quizá sea el momento más complicado y crucial de sus vidas.
               Desde poco después de su nacimiento, cuando fueron lo bastante fuertes como para seguir a sus madres, han sido la sombra de estas. buscando la protección de su cercanía en todo momento.
               Con la llegada de la época de celo de las corzas adultas, estos jóvenes de poco más de un año se ven obligados a iniciar contra su voluntad una vida en solitario, enfrentándose por sí solos a infinidad de peligros que hasta entonces habían solventado sus madres.
                Sólo cuando pasas mucho tiempo en el monte observando a estos animales, puedes llegar a comprender hasta que punto es desorientadora y  traumática para ellos, esta separación.
                En este difícil  período, con frecuencia se ven corzos de esa edad en lugares y horas desacostumbradas. Muchos de ellos aparecen atropellados en la cuneta de las carreteras, otros son víctimas por su inexperiencia, de depredadores muy inhabituales, como tristemente he podido comprobar en varias ocasiones.

                 En una época ya un poco tardía para el celo y poco antes de anochecer, pude observar a un corzo macho y a una hembra adulta quizá con un celo tardío. La escasez de luz, no permitía una velocidad de obturación suficiente como para fotografiarlos, por la continuada persecución del macho sobre la hembra (esa suele ser la fase previa al apareamiento).
                 Esta de la imagen, es la cría de la temporada anterior de esa hembra, que una y otra vez intentaba reunirse con su madre, pero cada una de las veces, el macho se interponía entre ellas persiguiéndola para hacer que se alejara.
                 Cuando todo hacía pensar que ese sería el día de su separación definitiva, salió del bosque otra hembra adulta a comer en la misma pradera, el macho se centró en ella. Entonces madre y cría se reunieron de nuevo y juntas corrieron  hacia el interior del bosque.

Corza (Capreolus capreolus)
Corza joven (F:7,1, V:0,3s, ISO:200)

jueves, 1 de octubre de 2015

MANTIS

                                Si fotografiar en la naturaleza paisajes o cosas estáticas ya de por sí conlleva su dificultad, por la climatología, lo cambiante de la luz, etc. Cuando se trata de captar imágenes de animales, ya sean grandes o pequeños, la dificultad se multiplica.
             En el caso de estos últimos, si la aproximación a ellos, contando con la suficiente experiencia no suele ser difícil una vez descubiertos, el problema es su extremada movilidad, que unido a la escasísima profundidad de campo con la que se trabaja a esas reducidas distancias entre la lente y el sujeto, en un entorno casi siempre enmarañado de tallos y hojas, hace difícil conseguir imágenes con fondos limpios suficientemente desenfocados.
            Para conseguir eso, pudiendo trabajar con los animales en condiciones más controladas, hay fotógrafos que recurren a métodos que no voy a explicar aquí, pero que en mi opinión desvirtúan el sentido de la auténtica fotografía de naturaleza como tal.
             En el caso de esta imagen, tuve la suerte de encontrar a esta mantis en un arbusto, lo suficiente elevada sobre el suelo como para que un talud de tierra rojiza lo bastante alejado, con el desenfoque que produjo la utilización de un diafragma abierto, fuera un buen fondo uniforme y cálido sobre el que hacer destacar el verde del insecto.

Mantis religiosa
Mantis religiosa (F4, V:1/125, ISO:100)