sábado, 12 de enero de 2019

LA RANA ARBORÍCOLA

                           Quizá sean los anfibios, uno de los grupos de especies más directamente perjudicados por los cambios y la destrucción que nuestra especie está infligiendo al planeta.
            En vista de la alarmante disminución de sus poblaciones en las últimas dos décadas en todos los continentes, especialmente en los más industrializados, los científicos advierten ya de la posible extinción de muchas de estos seres.
         
            Cuando era pequeño, nos decían que aquel extraño sonido que procedía de entre las ramas de los arbustos, lo producía una especie de culebra.
            A pesar de que siempre intentaba encontrarla entre la maraña de hojas verdes, el sonido siempre acababa cesando antes de que descubriera a su emisor.
            Más tarde supe, que aquel potente croar, era en realidad el canto de la rana de San Antonio (Hyla arborea).

            Si cada vez es más raro escuchar ese sonido en las bochornosas tardes de verano, encontrar una de ellas entre la vegetación, de la que parecen formar parte; fué una enorme suerte. (Clk en la imagen para verla más grande).

Rana de San Antonio (Hyla arborea)
Rana de San Antonio (Hyla arborea) (F:10,V:1/100s,ISO:160)

lunes, 31 de diciembre de 2018

EL BOSQUE ONÍRICO

                                   Siempre me parece que la nieve le da al bosque un aspecto de ensoñación. Además de por el drástico cambio en lo visual, porque a eso se suma además, un cambio igual de notable en lo acústico.
            La esponjosidad de la nieve que cubre todas las superficies, amortigua cualquier sonido impidiendo su propagación, dándole al conjunto de estímulos percibidos, un toque de irrealidad. (Clik en la imagen para verla más grande).

Bosque de hayas nevado
Hayedo nevado (F:10,V:1730s,ISO:100)

lunes, 24 de diciembre de 2018

LA NUEVA RELIGIÓN

                                 Muchas veces había visto a las cigüeñas sobrevolando la ciudad y, a alguna  posadas en el tejado de algún edificio alto, pero nunca en una antena de telefonía.
                Siempre me rechina a la vista la mezcla de artefactos humanos y naturaleza, por eso en casos así rara vez fotografío. Pero esta vez, por razones que no vienen al caso, tenía que hacer una excepción.
                No sin cierta pereza me dispuse a montar el equipo sin prisa, más bien despacio, deseando por una parte que ya no estuviera allí para cuando tuviera todo listo.
                Pero no, allí seguía, atusándose el plumaje mientras vigilaba al gran "ojo de cristal" que había empezado a observarla desde una ventana.
                Minutos después llegó la que debía ser su pareja, que se posó sobre otro tejado, un poco más lejos. Unos minutos más tarde las dos volaron en dirección al humedal de Salburua. Este había sido el comienzo de su intensa actividad en el vecindario, que se prolongó durante varias semanas y que me dejó, además de unas cuantas fotos, también algunos momentos de bastante preocupación por ellas.
                  Durante veinte siglos, en Europa, los edificios más altos y dominantes de cualquier asentamiento humano, donde se posaban y hacían sus nidos las cigüeñas, eran los dedicados al culto católico: ermitas, iglesias y catedrales. Esta antena irónicamente está sobre el tejado del edificio de una congregación católica.
                 Que gran paralelismo; la doctrina hoy en pleno declive, que durante veinte siglos fué el instrumento perfecto de amansamiento y dirección del rebaño. Cediendo (alquilando: 15 mil Euros/año. Es lo que tiene rendir culto al becerro de oro.. ) sus lugares preeminentes a quienes ahora consiguen hacer lo mismo pero de una forma más eficiente y masiva. En una sociedad compuesta (más bien descompuesta..), casi en su totalidad por siervos y adoradores del smartphone. (Clik en la imagen para verla más grande).
               
Cigüeña en antena (F:7.1,V:1/400,ISO:200)

miércoles, 19 de diciembre de 2018

IKEBANA

                             Ese es el término japonés para referirse al arte de crear ramos y arreglos florales. Mejor no hacerlo nunca con flores silvestres. Y con las cultivadas, recordad que tienen que morir para que os deis el gustazo.
               A principios de primavera, a veces inmediatamente después de fundirse las últimas nieves, aparecen en los prados encharcados, los narcisos silvestres.
               En  este lugar no es una planta abundante y tampoco suelen crecer formando grupos, sino más bien esparcidos. Por eso, me sorprendió un poco encontrar estos creciendo tan juntos, sin ningún otro alrededor, formando una especie de ramo.
              La escasez de luz y la pereza de tener que interrumpir la caminata de regreso después de una jornada tan larga como infructuosa. Y tener que montar y desmontar todo de nuevo, no fueron excusas suficientes para evitar que me tirara al suelo y dedicara el tiempo necesario para intentar "inmortalizarlos". (Clik en la imagen para verla más grande).
     
Grupo de  narcisos silvestres
Narcisos silvestres (F:4,V:1/50s,ISO:200)

viernes, 14 de diciembre de 2018

PREJUICIOS

                               Quizá sea que me esté quedando sin fotos aceptables de naturaleza que subir a este blog, pero el caso es que esta de naturaleza no tiene mucho. Entonces te preguntarás qué hace aquí. También yo me lo pregunto un poco.
            El día anterior, en uno de esos tránsitos obligados y fugaces, por una parte de la ciudad que me resulta más desconocida y ajena si cabe que el resto de ella, me encontré con esto: cuatro metros de muro de hormigón, conteniendo algo que a mi me pareció mucho más que una imagen.
            Tanto fue así, que al día siguiente, tuve que volver sólo para fotografiarlo. Olvidando mis prejuicios, que decían que eso del arte urbano, tiene todo de lo segundo, pero poco de lo primero.

           Aún ahora no sabría expresar muy bien todo lo que me transmite esa mirada llena de fuerza y tristeza. Quizá incluso más que cuando fue pintada, por el dramatismo que le añade la textura producida por el deterioro. Y que parece estar preguntando:¿Porqué nos hacéis esto?. ¿Porqué os hacéis eso?. (Clik en la imagen ara verla más grande).
           
Grafiti Chimpancé
F:8,V:1/60s,ISO:200

lunes, 3 de diciembre de 2018

ORDEN NATURAL

                               Es este un término que me gusta. Aunque hoy esté casi en desuso, fue muy utilizado hace varias décadas para referirse al resultado de la acción de los mecanismos naturales en la autorregulación y el equilibrio de los ecosistemas, sin intervención humana.
           
            En un torrente de montaña, en un remanso al abrigo de una roca, sobre un tronco semisumergido encontré esto: Casi todas las burbujas producidas por el turbulento movimiento del agua de una cascada cercana, fluían río abajo. Pero algunas de ellas, después de estar unos segundos atrapadas en un remolino, eran enviadas por este hacia la orilla, donde se iban agrupando en un lugar resguardado, en un mismo plano entre la superficie y la vieja madera, haciéndolas parecer así de ordenadas. (Clik en la imagen para verla más grande).

Burbujas
Burbujas ordenadas (F:18;V:1s;ISO:200)

martes, 27 de noviembre de 2018

OTOÑO INABARCABLE

                                  Si de los tipos de fotografía que puede hacerse, la de guerra sería la más arriesgada. La de naturaleza en mi opinión es la más difícil, porque en ella las condiciones y el sujeto siempre son incontrolados. Eso es muy evidente cuando se fotografían animales, que rara vez permanecen estáticos.
              Pero incluso cuando se fotografían organismos naturales inmóviles, se afrontan otro tipo de dificultades.
              La enorme capacidad del ojo humano para captar los detalles al mismo tiempo en las altas luces y en las sombras más oscuras, es algo inalcanzable para cualquier cámara fotográfica existente, por lo que las imágenes obtenidas en escenas de alto contraste, solamente son una leve aproximación  a la realidad.
              Si a eso se añade la exigua parcialidad espacial del encuadre, siempre resulta frustrante intentar contener en una imagen todo lo que estàs viendo.
             
               Aquel día, el espectáculo estaba principalmente en las copas de las hayas que ya habían iniciado su transición de color otoñal. Cuando encontré en el suelo del bosque este hongo (Ramaria botrytis)  de aspecto muy semejante a algunos corales, no pude evitar intentar meter en una imagen aquellos dos mundos tan próximos y al mismo tiempo tan lejanos entre sí; el aéreo de la luz y, el terrestre de las sombras. (Clik en la imagen para verla más grande).

Hongo y hayedo otoñal.
Hongo Ramaria botrytis y hayedo (F:4,V:1/20s,ISO:100)

martes, 20 de noviembre de 2018

LOS REGALOS DEL CARBORNERO

                           No me gusta fotografiar aves cerca de sus nidos, además de por evitarles cualquier molestia que pudiera poner en peligro todo su esfuerzo reproductivo. Porque creo además, que con las aves "atadas" por sus instinto, a algo tan importante para ellas como es su descendencia, por la que en muchas ocasiones están dispuestas a ponerse en riesgo a sí mismas, tienen menos mérito las imágenes conseguidas.
           Este día, me había escondido para intentar fotografiar otra cosa. A los pocos minutos, un carbonero garrapinos (Parus ater) apareció con una oruga en su pico y se posó en una rama que estaba muy cerca justo en frente y por debajo de la línea del objetivo. De ahí voló los tres metros que le separaban del árbol junto al que me había escondido, y se introdujo en un agujero.
           Lo normal es que hubieran mostrado alguna alarma  ante aquel bulto más o menos camuflado que había tan cerca de su nido. Lo cual hubiera hecho que inmediatamente me trasladara de lugar. Pero como no fué así, continué mi espera en el mismo sitio.
           Más o menos, cada quince minutos aparecía un de los dos miembros de la pareja de carboneros con comida para su prole, que en el caso de estas aves suele ser  numerosa.
           Uno de ellos, parecía seguir siempre la misma rutina, que como en un circuito bien establecido, le llevaba a posarse en las mismas ramas en su aproximación al nido. Incluyendo casi siempre la rama que tenía justo frente a la cámara.
            Esto me tuvo entretenido el tiempo que duró la infructuosa espera y, me permitió observar la gran labor insecticida de estas aves, eliminando orugas de muchas especies diferentes, que de otra manera se convertirían en plaga.
            Muchas veces, después de pasar horas escondido, te marchas sin una sóla foto. Esta vez, este pequeño pájaro hizo que aquel no fuera uno de esos días, regalándome su imagen. Gracias por tu confianza carbonero !!. (Clik en la imagen para verla más grande).

Carbonero garrapinos (Parus ater).
Carbonero garrapinos (Parus ater) (F:7.1,V/1/125s,ISO:200)

miércoles, 14 de noviembre de 2018

ARAÑA JOYA

                             En los primeros días del otoño, la mayoría de las telarañas de esta especie aparecen ya  abandonadas. Sus constructoras, en estas fechas justo antes del final de sus vidas, las dejan y no se alimentan más, para dedicar todo su esfuerzo a la construcción de un nido de seda que servirá de refugio durante todo el invierno a la que llegada la primavera, será la siguiente generación.
               En una soleada y fría mañana de otoño, encontré a esta araña tigre (Argiope bruennichi) que cubierta de rocío custodiaba aún su trampa de seda.
               Allí, suspendida ante aquel colorido fondo, con las gotas de agua brillando sobre su cuerpo, parecía una joya; bueno, en realidad lo era.  (Clik en la imagen para verla más grande).

Araña tigre (Argiope bruennichi)
Araña tigre y rocío (Argiope bruennichi) (F:10,V:1/100s,ISO:200)

jueves, 8 de noviembre de 2018

EL CIERVO IMPOSIBLE

                                       El ciervo ibérico fue exterminado de la mitad norte peninsular hace más de siglo y medio. En 1957 fueron reintroducidos en Álava, ejemplares procedentes de la zona centro peninsular. De estos indivíduos, procede la población actual, que además de extenderse por todo el macizo del Gorbea, a un ritmo aproximado del 3,7% anual va colonizando nuevas áreas de la provincia.
                   
                     La historia de esta foto, empezó hace ya varios años, cuando ni siquiera aún había conseguido fotografiar mi primer ciervo ibérico en el Gorbea.
             Una tarde de otoño, escuché a lo lejos en medio del bosque un sonido que me pareció la llamada de un ciervo en celo. Pero como nunca antes había oído ninguno y, en aquel lugar no había ciervos, dudé de mi y preferí olvidar aquello.
              No sería hasta tres años después, que en la misma zona, en un gran claro cubierto de helechos al borde del bosque, descubriría todos los indicios como para tener la certeza de que, si allí no podía haber ciervos, al menos uno de ellos no lo sabía. Y había conseguido, rebasando multitud de barreras tanto artificiales como naturales, cruzar la llanada alavesa y llegar a 45 kilómetros al sur de su núcleo de población, hasta el extremo sur del Condado de Treviño.
              Desde aquel día, fueron muchas las excursiones en busca de indicios que me permitieran descifrar su comportamiento y sus querencias en un área extensísima y densamente cubierta de vegetación. Tan difícil me pareció intentar verlo siquiera por un instante, que la idea de conseguir fotografiarlo cabía sólo en el ámbito de los sueños.
              Pero a veces, cuando pones cuerpo, mente y alma, algo en el universo decide que lo mereces y, el sueño se cumple.
              Esta era la segund vez que lo veía. La anterior había sido sólo un bulto escurriéndose sigiloso entre las sombras del crepúsculo. Pero fué suficiente, como para animarme a llevar el equipo seis días después.
              Cuando  después de varias horas de espera, apareció silencioso en el borde entre el hayedo y el claro de helechos, poco antes de anochecer, el tiempo se detuvo. La tierra paró en seco de rotar sobre su eje y, el universo dejó de expandirse.
             Por un instante dudé de que no fuera una más de las mil imágenes que a lo largo de estos años, había creado mi mente imaginándolo. Pero al parecer era real, o al menos lo fué durante la fracción de segundo necesario para que su imagen quedara registrada en el sensor de la cámara.
            Podría intentar describir lo que sentí unos minutos después, cuando la tierra ya volvió a girar de nuevo, pero no lo haré porque ni siquiera me aproximaría.  (Clik en la imagen para verla más grande).
                 
Ciervo ibérico (Cervus elaphus)
Ciervo ibérico y hayedo (F:7.1,V:1/8s,ISO:320)