lunes, 11 de diciembre de 2017

MADERA LÍQUIDA

                               La observación minuciosa de la naturaleza, ya sea en lo grande, o en lo pequeño, siempre depara el hallazgo de algún tesoro inesperado.
              Aquel viejo bosque que acababa de encontrar, con su aspecto intacto y primitivo, reunía condiciones idóneas para transportar la imaginación a tiempos del lejano pasado, en los que todo era aún salvaje e inalterado.
              En un gran tronco caído, cerca de sus raíces encontré esto: Las fibras de madera, imposible saber porqué, ni durante cuantas décadas o siglos, se habían ordenado formando esta filigrana de olas y remolinos, en lo que ahora parecía un proceloso mar de, madera líquida. (Clik en la imagen para verla más grande).
         
Filigrana en fibras de madera
Nudos en la madera (F:16,V:4s,ISO:100)

lunes, 4 de diciembre de 2017

OTOÑO INICIPIENTE

                                Ya en los aún largos y calurosos días de finales de Agosto, se empiezan a producir en el monte pequeños acontecimientos que son como un lento epílogo al período estival .
           El cada vez más perceptible cambio en la inclinación del ángulo de la luz solar. La aparición de las primeras aves pioneras en la migración. Incluso una variación sutil en el olor del aire nocturno; anuncian silenciosamente la llegada de cambios que afectarán tanto al paisaje, como a la biología de todos los seres que lo habitan.
           Pero no será aún hasta meses más tarde, que la gran transformación no se hará del todo evidente, con el incipiente cambio en el color del bosque.(Clik en la imagen para verla más grande).

Bosque de hayas al inicio del otoño
Hayedo en transición de color (F:9,V:2s,ISO:100)

martes, 28 de noviembre de 2017

CIERVO CREPUSCULAR

                                Inmediatamente después de fotografiar el que había sido mi segundo ciervo en libertad, que como en el caso del primero, se veía de él poco más que la cabeza entre la vegetación. Y habiendo apurado demasiado el tiempo allí arriba, ahora tocaba concentrarse para un largo descenso nocturno buscando en la penumbra algún sendero que llevase a un camino transitable y no a algún berenjenal, de esos que puedes tardar un buen rato en atravesar.
                Siendo un lugar que desconocía, lo más normal hubiera sido utilizar la linterna. Pero si ya de por si, un ser humano de día en la naturaleza es un elemento ajeno y perturbador. De noche con una luz, es todo un alienígena. Y por muy sigiloso que camine, está anunciando su presencia en kilómetros, con la alteración que eso conlleva para los animales que ya duermen, o los que inician a esas horas su búsqueda de alimento.
               Por eso sólo utilizo la linterna si es absolutamente necesario. Y además, la vista incluso con muy poca luz de la luna, consigue adaptarse a la oscuridad, casi siempre lo suficiente.
               Así bajaba, intuyendo el pequeño sendero de caballos, escuchando el canto de los cárabos y teniendo uno de esos diálogos mentales con el universo (más bien monólogos, porque nunca me contesta de forma audible...). Que consistía más o menos en esto: "Después de todo, ¿no crees que ya me merezco conseguir la foto de un ciervo en la que se vea algo más que su cabeza?. A ver si la próxima vez..." .
               Unos 10 minutos después, incluso sabiendo por experiencia que estas cosas aunque muy de vez en cuando; suceden. Por un instante dudé si lo que tenía delante era real.
               Allí, en una colina sobre el sendero, enmarcado por las copas de pinos jóvenes y recortándose sobre ese nunca mejor dicho igneo cielo crepuscular, la silueta perfecta y completa de un gran ciervo macho.
               El efecto era tan irreal, que por un segundo, antes de verlo moverse, llegué a pensar que se trataba de alguna valla publicitaria poco original y fuera de lugar, y tal como está el patio, todo era posible.
              Ya no se veía para montar el equipo y si usaba la linterna, no habría ninguna opción, así que lo hice a tientas sabiendo que había muy pocas posibilidades de que aguantara sin marcharse, pero había que intentarlo.
              El me estaba oyendo, porque en el minuto que necesité para tener todo listo, aunque se desplazó unos pasos, no dejó de mirar fijamente hacia mi. Creo que no consiguió identificarme como una amenaza, porque en esa penumbra y sin luz artificial, no podía tratarse de un humano.
              Dos fotos y, se marchó caminando lentamente hacia el otro lado de la colina.
              Continué el descenso feliz por haber podido aprovechar aquella oportunidad tan extraña como inesperada. Reflexionando sobre estas increíbles "casualidades" que no lo son en absoluto.Y también agradecido con "la organización" de todo esto, que además de un poder incomprensible, tiene también mucho sentido del humor. La próxima vez, recordaré ser más preciso y pedirle que además; sea con buena luz.... (Clik en la imagen para verla más grande).

Ciervo ibérico crepuscular
 Ciervo ibérico en el crepúsculo (F:7.1,V:3s,ISO:200)

lunes, 20 de noviembre de 2017

CON ENERGÍA SOLAR

                             Día del mes de Julio, en el que en el cielo casi a partes iguales se distribuían los claros y las nubes perfectamente definidas.
             En un pequeño claro del bosque de no más de veinte metros cuadrados, encontré un grupo de estas flores tardías de largos y delgados tallos, que al parecer eran a esas alturas del verano, un oasis de néctar para las  diferentes especies de mariposas que volaban entre ellas.
             Observándolas un rato, me di cuenta, de que la alternancia casi regular de momentos en los que lucía el sol, con otros en los que este casi repentinamente quedaba oculto por las nubes, determinaba de manera drástica el grado de actividad de estos insectos.
             Por momentos volaban de una flor a otra alimentándose frenéticamete llenas de energía. Y un instante después, cuando el sol se ocultaba, se desplazaban tan torpemente, que para no caer al suelo, tenían que posarse en el primer lugar adecuado que encontraban.
             Allí permanecían inmóviles con las alas abiertas y perfectamente orientadas, para volver a volar enérgicamente pocos segundos después de que el sol volvía a salir. Así una y otra vez.
             Y es que recientes estudios han demostrado, que las escamas de las alas de mariposa componen el panel solar perfecto, pues duplican la capacidad de captar la energía solar de los paneles más eficientes creados por el hombre. (Clik en la imagen para verla más grande).

Mariposa Melanargia galathea
Mariposa medioluto norteña (Melanargia galathea)(F:2.8,V:1/1250,ISO:100)

lunes, 13 de noviembre de 2017

ESPACIO PROFUNDO

                                    Si se le dedica el tiempo y la atención suficientes, en la naturaleza, además de por esas manifestaciones grandiosas tan evidentes, que atraen a las masas con el único interés de conseguir la foto para el Instagram o el Facebook, es fácil dejarse cautivar por otros acontecimientos mucho más pequeños y desapercibidos.

                Observándolas, en su minúscula perfección, sobre aquel oscuro vacío interestelar, me parecía que aquella pequeña constelación de gotas de rocío atrapadas en una telaraña abandonada, no desmerecían en nada a la imagen del espacio (o campo) profundo tomada por el telescopio Hubble en 1.995 (Hubble deep field), que en mi opinión es la foto más grandiosa jamás captada.

                De tal magnitud era el espectáculo, que al otro lado de la telaraña, las flores de brezo estaban boquiabiertas. (Clik en la imagen para verla más grande).
             
Telaraña y gotas de rocío
Telaraña y rocío (F:2.8,V:1/200s,ISO:200)

lunes, 6 de noviembre de 2017

DEPREDADOR Y PRESA

                           De las tres especies de víboras ibéricas, la víbora áspid (Vipera aspis) es la de mayor tamaño, llegando a medir más de 80 centímetros.
          Es un cazador eminentemente diurno, que en la etapa juvenil se alimenta de lagartijas y lagartos. Y en la adulta, principalmente de pequeños roedores.
       
          Encontré este ejemplar sobre una gran piedra, aprovechando los breves momentos de sol de un día de finales de invierno, para aumentar su temperatura corporal y acelerar así el lento proceso de digestión de su presa, seguramente recién capturada. Que por la forma y tamaño del abultamiento de su cuerpo, seguramente había sido un lagarto.
          En momentos así, en los que abandonan la protección de la densa vegetación, en busca de calor en zonas despejadas, con frecuencia y a pesar de su críptica coloración que casi las funde con la roca, ellas pasan a ser potenciales presas, sobre todo de poderosos depredadores aéreos especializados en la caza de reptiles. (Clik en la imagen para verla más grande).

Víbora áspid (Vipera aspis)
Víbora áspid (Vipera aspis) (F:2.8,V:1/125,ISO:200)

lunes, 30 de octubre de 2017

EL OCASO DE LOS SABIOS

                               Imposible olvidar aquella escena, que quedó para siempre grabada en la memoria de toda una generación y, narrada como sólo él podía hacerlo, por Félix Rodriguez de La Fuente. En la que un joven alimoche criado en cautividad, de forma instintiva, sin ningún tipo de aprendizaje previo, conseguía romper la cáscara de un huevo de avestruz utilizando una piedra.
             "El buitre sabio", se titulaba aquel capítulo.
              Que sea una de las pocas especies de animales en este planeta que sea capaz de utilizar herramientas, es sólo una de las muchas razones que hacen de esta, una especie muy singular.
              Habría mucho para contar sobre él, pero hoy me centraré en un dato: su población ha descendido un 25% !! en los último quince años.
              Recuerdo, como en los ochenta, el uso habitual de veneno en fincas y cotos de caza, para el "control"(exterminio) de los depredadores, llevó a esta especie a una situación preocupante.
             Aunque después de aquella etapa negra, poco a poco su población fue aumentando, hasta el punto de que ya parecía recuperada. De nuevo una acelerada reducción de sus efectivos, vuelve a poner en grave peligro su supervivencia.
             La masiva aparición en el paisaje, sobre las cimas montañosas que ellos frecuentan en sus continuos vuelos de prospección, de filas interminables de generadores eólicos, cuyo peligro, evolutivamente no están adaptados a evitar. Puede convertirse en el "tiro de gracia", que esta especie tan interesante y carismática como vulnerable, esta vez quizá no consiga eludir.
           

               Este llegó justo después de que el sol acabara de ocultarse tras el horizonte.
               Aunque la espera había sido muy larga, después revisando las fotos, casi agradecí que llegara tan tarde, porque eso evitó los problemas de exposición que se producen cuando se fotografía con mucha luz un animal tan contrastado de blanco y negro como este.
               Un apunte anatómico, que además pone en evidencia hasta que punto el ser humano incluso cuando busca soluciones tecnológicas, no hace sino intentar copiar a la naturaleza.
               En esta imagen se distingue perfectamente diferenciada el álula o ala bastarda. Son esas grandes plumas negras cerca del ángulo flexor del ala y que en las aves, cumple la misma función que los Slaps en el borde anterior del ala de un avión; aumentar el coeficiente de sustentación cuando se vuela a baja velocidad.
               El álula, tan proporcionalmente grande en el alimoche, le facilita la maniobrabilidad y la sustentación en su vuelo lento de prospección.  (Cik en la imagen para verla más grande).

Alimoche (Neophron percnopterus)
Alimoche (Neophron pernocterus)

lunes, 23 de octubre de 2017

FRENTE AL ESPEJO

                                       Aunque dentro de la insostenible burbuja de irrealidad de los entornos desnaturalizados que la especie humana construye a su alrededor, son menos evidentes las consecuencias que tienen sus actos a una escala más amplia. Basta con salirse de ella y, con un poco de perspectiva temporal, fácilmente se puede ser consciente de hasta que punto estamos alterando los sistemas y procesos naturales.
                 Heladas de -8ºC en el mes de Mayo que arrasan las hojas recién nacidas de los árboles y las flores, devolviendo en plena primavera a bosques enteros un aspecto otoñal.
                Sequías primaverales nunca vistas, que impiden a las plantas llegar a florecer.
                Veranos otoñales que obligan a animales salvajes a acudir a fuentes y estanques urbanos en busca de agua. Son estos sólo algunos de los síntomas.

                En otro tiempo, cuando los ciclos naturales eran más regulares y previsibles, la aparición de los delicados jacintos estrellados (Scilla lilio-hyacinths) indicaba uno de esos momentos clave en la cronología del bosque, anunciando que el tiempo del frío había quedado atrás.
                La pasada primavera no he podido fotografiarlos, porque donde fui, una inesperada helada tardía los había quemado cuando empezaban a florecer. (Clik en la imagen para verla más grande).
               
Jacintos estrellados (Scilla lilio-hyacinthus)
Jacintos estrellados (Scilla lilio-hyacinthus)(F:2.8,V:1/200s,ISO:100)

martes, 17 de octubre de 2017

EL QUE LA SIGUE...

                                      En varias ocasiones, he tenido la oportunidad de ver al menos fragmentos del comportamiento reproductivo de los corzos.
             La fase previa a la cópula en esta especie, consiste en una prueba de resistencia para el macho. Este, con el cuello estirado y la cabeza baja, en un lento y amplio galope ritualizado, persigue a la hembra dentro de una especie de circuito de tamaño variable, establecido en el centro de su territorio.
             El apareamiento tiene lugar cuando la hembra se deja alcanzar ya sea porque a comprobado las aptitudes físicas del macho para aportar buenos genes a su descendencia, o por puro aburrimiento, para acabar con una persecución que a veces parece interminable.
            Esto demuestra dos cosas: una, la sabiduría que encierran los refranes populares. Y otra, que entre los machos de corzo y de otras especies.., cuando se trata de este tema,  la ausencia de sentido de la dignidad es total.
           
            Este día, había estado observando, como en una pequeña ladera poblada de arbustos, este macho acosaba sin tregua a una hembra, durante casi una hora.
            Coincidiendo con la puesta de sol, la hembra había salido del bosque a comer, lejos de mi posición.
            Un rato después salió el macho cruzándome por delante mucho más cerca y,  se dirigió directamente hacia la hembra, para iniciar otra persecución que los llevó de nuevo al bosque y que acabaría ya entrada la noche.
            Me marché contento con la foto y deseándole suerte, que seguramente no necesitó, por lo cansino que era. (Clik en la imagen para verla más grande).

Corzo macho (Capreolus capreolus)
Corzo macho (Capreolus capreolus) (F:7.1,V:1/125s,ISO:320)

lunes, 9 de octubre de 2017

CONVIVIENDO

                                    A primera vista, pudiera parecer que no existe entre las especies vegetales, la lucha por la supervivencia que se da entre las especies animales.
              En realidad, de una forma en apariencia menos evidente y cruenta por su lentitud, en el bosque se produce en todo momento la pugna de cada indivíduo por su "espacio aéreo", para alcanzar la mayor cantidad posible de aquello que le es imprescindible para sus procesos biológicos, su crecimiento y su reproducción; la luz.
           
              Al final de la tarde, la luz oblicua y lateral sobre el bosque, permitía identificar cada árbol y cada una de las especies que componían aquella heterogénea comunidad vegetal. (Clik en la imagen para verla más grande).

Bosque mixto en otoño
Bosque mixto (F:9,V:1/250,ISO:200)