martes, 30 de junio de 2026

BUITRE NEGRO EN ÁLAVA_2

                                  Ya hace muchos años que vi mi primer buitre negro en Álava. Entonces sus exiguas poblaciones aunque mostraban signos de recuperación en el centro y sur de la península, eran aún muy reducidas. Por eso no puedo describir como de sorprendente e inesperado fue aquel encuentro con uno de estos animales. Lo recuerdo como si fuera ahora mismo.

              Desde entonces la situación ha cambiado bastante para esta especie y, aunque raro, cada vez es menos excepcional descubrir su imponente y negra silueta de tres metros en los cielos de nuestra provincia, en sus vuelos de dispersión que los traen desde el  centro y sur de España y siguen hacia pequeñas colonias reproductivas de aves reintroducidas en el sur de Francia.

              En este ir y venir en sus recorridos de más de 600 kilómetros, se empiezan a ver parejas de ellos que se establecen durante algún tiempo en lugares recónditos y propicios de aquí del norte. Donde ¿quizá ya han llegado a reproducirse?... (Clik en la imagen para verla más grande)

Buitre negro en Álava (Aegypius monachus)(F:7.1,V:1/1000s,ISO:200)

viernes, 19 de junio de 2026

HAYEDO, VIENTO Y OTOÑO

                                         Hay un breve período que dependiendo del año puede incluso no darse o durar unos poco días, en el que se producen las condiciones óptimas para intentar captar la magnificencia de la transición de color otoñal del bosque de hayas.

                Hay que tener en cuenta diferentes factores: cual es el grado de intensidad de la coloración de las hojas. Si ha habido o no heladas tempranas, que debilitan el vínculo de las hojas con las ramas haciéndolas caer con facilidad y afectando mucho a su densidad . Y por último el grado de exposición del lugar a los fuertes vientos del Oeste habituales en esos días del otoño, que unido a las heladas nocturnas, borran el color en uno o dos días.

                 Con esto en mente fui hasta el lugar como siempre en estos casos con la esperanza de haber acertado. 

                Y como casi siempre tratándose de algo tan impredecible e incontrolable como es la fotografía de naturaleza, el acierto fue sólo parcial: la densidad de hojas en las ramas era buena. La intensidad del color de las mismas casi perfecta. Pero el fuerte viento otoñal hizo su aparición a los pocos minutos.

                Fueron muchos minutos de espera entre foto y foto, esperando paréntesis de quietud en el viento, que eran casi inexistentes.

               Ante esa situación, en la que era imposible captar las ramas inmóviles sin tener que subir el ISO hasta un extremo inadecuado, apliqué aquello de que "Si la vida te da limones..." y, decidí la vía inversa: cerrar el diafragma del objetivo hasta conseguir una velocidad de exposición lo bastante lenta como para que el movimiento emborronara el color. Y esto además de hacer que estéticamente la foto sirviera, además ayudo de alguna manera, a hacer visible lo invisible. (Clik en la imagen para verla más grande)  

Hayedo, viento y otoño (F:22,V:30s,ISO:100)

sábado, 6 de junio de 2026

ESCARABAJO LONGICORNIO_2

                                       Había visto antes otras especies de escarabajos longicornios, de estos cuyo nombre genérico hace referencia a lo largas que son sus antenas. Pero este me sorprendió más que ningún otro, por la enorme desproporción entre su cuerpo y esos finos y delicados apéndices.

                Buscando información para identificarlo, lo más parecido que encontré fue (Mesosa nebulosa), pero en ninguna imagen aparece uno tan desproporcionado. (Clik en la imagen para verla más grande)

Escarabajo longicornio (F:3.5,V:1/500s,ISO:100)