miércoles, 28 de octubre de 2020

CIGÜEÑA BLANCA

                                     Casi cuesta creer lo escasa que era esta especie en Álava hace sólo unas décadas, cuando la única pareja reproductora en la provincia era la del campanario de Gamarra. 

              Tiempo después, incluso cuando otra pareja instaló su plataforma de ramas en el campanario  de Villareal, los apasionados por la ornitología aún seguíamos dudando de que esa buena noticia fuera a consolidarse como una tendencia estable en el aumento de su poblacion.

              En aquel tiempo que parece ya muy lejano, las cigüeñas volaban cada invierno hacia África en busca de mejor clima y alimento. Ahora ya no necesitan hacerlo, porque los inviernos menos fríos les permiten permanecer en sus territorios todo el año. Y son sólo las jóvenes las que siguiendo su instinto ancestral aún siguen completando su migración africana. (Clik en la imagen para verla más grande)

Cigüeña blanca (Ciconia ciconia)(F:7.1, V:1/1200s,ISO:200)

sábado, 3 de octubre de 2020

QUIETUD EVOCADORA

                            En un mundo marcado, o más bien herido ya por la inquietud frenéticamente destructiva de la especie dominante, las imágenes estáticas para muchos resultan aburridas. Y en unos años más, la fotografía progresivamente se irá relegando al olvido, porque cada vez serán menos los capaces de apreciar lo que puede llegar a evocar la permanente quietud de un instante extraído del devenir del tiempo.

           No me gusta la tarea de tener que revisar miles de fotos para liberar espacio borrando las que nunca servirán. Además de porque seguramente es lo más aburrido en fotografía, también porque siempre me cuesta deshacerme de esos instantes que por defectuosos técnicamente que ahora me parezcan, conservan intacta la capacidad de activar el recuerdo de momentos, lugares y sensaciones que forman parte de lo mejor que uno ha vivido.

          A veces, en esa tediosa y casi dolorosa labor de descarte, aparece alguna imagen, que merece ser aprovechada.  

          Una vez más, en esta foto hecha hace 11 años !!, no se correspondía su lejanía en el tiempo, con la nitidez del recuerdo que tengo de aquella minúscula y globular flor de brezo. Y de aquel silencioso y apacible día de otoño en la escarpada ladera de una montaña. 

Flor de brezo (F:10,V:1/40s,ISO:100)

lunes, 7 de septiembre de 2020

EL EXCAVADOR NOCTÁMBULO

                             El tejón, con hasta 15 kilos de peso es la segunda especie más grande en la familia de los mustélidos, la misma a la que pertenecen entre otros la comadreja, la marta, el visón o la nutria.
               Todo en su anatomía ha evolucionado para una vida semi subterránea. Sus patas muy robustas terminadas en unas uñas largas y extremadamente fuertes, le permiten mover enormes cantidades de tierra, cuando crean el laberinto de túneles y cámaras que constituyen su refugio. Y que durante muchas generaciones pueden ir ampliando, hasta convertirlo en una especie de poblado subterráneo en el que viven varias familias.
              La mayor parte de su dieta también la obtienen mediante la excavación, así consiguen lombrices, ráices, larvas de escarabajo, reptiles, ratones etc.
              Desde muy pequeño cuando consultando las rudimentarias ilustraciones del libro de un trampero, fuí aprendiendo a identificar las huellas de los animales, me alegraba especialmente encontrar las suyas, porque son como una réplica en miniatura de las de un oso. Y ya por entonces, supe que no porque algo esté escrito en un libro, es la verdad absoluta. Porque decían que estos animales en lo peor del invierno hibernaban, pero yo seguía encontrando sus huellas durante todo el año, incluso sobre la nieve.

              Siempre había deseado fotografiarlo, pero al ser este uno de los animales con hábitos más estrictamente nocturnos, sabía que no sería fácil.  Por eso incluso cuando planificaba meticulosamente como conseguir esta imagen, prefería no contar con ella.
              Esta vez, los espíritus de la noche me fueron propicios. (Clik en la imagen para verla más grande)
           
Tejón (Meles meles)
Tejón (Meles meles) (F:7.1,V:1/250s,ISO:200)

lunes, 17 de agosto de 2020

LA PESADILLA DE UNA MOSCA

                                  La ciencia neurológica seguramente dirá que las moscas por su reducida capacidad cerebral no pueden tener pesadillas, (si es que eso son todo ventajas...), pero es imposible saberlo. Si las tienen, seguro que en muchas de ellas este otro insecto es el protagonista.
                 El (ojito al nombre...) Asilus cabroniformis, es un díptero de hasta tres centímetros de longitud, especializado en la caza de otros insectos en vuelo, principalmente moscas.
Otros insectos cazadores como las libélulas, atrapan a sus presas en y desde el aire. Pero el Asilus, consigue alcanzarlas partiendo siempre desde un posadero en el suelo, una piedra o una rama.
                 Para ello, necesita un enorme poder aceleración que en poco más de un segundo le lleva desde cero, a alcanzar una velocidad muy superior a la de cualquier insecto que pase volando frente a él.
                 Sus enormes músculos de vuelo alojados en esa especie de joroba, dan idea de la exigencia física de semejante proeza.
                 Cuando la presa es alcanzada, esas largas patas erizadas de pelos sensitivos y uñas curvadas como las de un ave rapaz, se cierran alrededor de ella como una red, que la atrapan y después la presionan contra ese estilete de la parte frontal de su cabeza, donde quedará clavada, mientras sus fluidos internos son succionados.

                Nunca antes había visto uno. Lo descubrí por el sonido. El fuerte zumbido de sus alas al despegar es diferente al de cualquier otro insecto. Y aunque después de acelerado es casi imposible seguirlo con la vista, por el sonido supe que interceptaba algo en el aire y se posaba cerca.
                Un rato de observación, me permitió saber que ese reseco excremento de caballo era su posadero favorito. Ya sólo quedaba intentar un buen acercamiento.
                Y este es el resultado de aquella calurosa espera tumbado en un prado, rodeado de moscas, estiércol y caballos. (Clik en la imagen para verla más grande)

Asilus cabronifromis (F:10, V:1780s,ISO:200)

lunes, 3 de agosto de 2020

PAISAJE ÍNTIMO

                                         A estas alturas del avance tecnológico y la proliferación masiva de medios para captar y compartir contenidos, seguramente quedan ya pocos paisajes grandiosos sin fotografiar. Y es fácil imaginar cual fue la sensación de quienes los vieron y fotografiaron por primera vez.
                 Pero si como en mi caso, aprecias y valoras esa cualidad de la naturaleza que tiene que ver con lo íntimo, inadvertido y "secreto", aún pueden encontrarse pequeños rincones a salvo (quien sabe por cuanto tiempo) del nefasto efecto que el uso de las redes  sociales está teniendo sobre el medio natural.

                 En los últimos días del invierno, alejada de cualquier ruta, con el suelo ya tapizado de prímulas, en un oscuro bosque de cuento. Esta pequeña cascada cubierta de musgo, con su sonido que a ratos se mezclaba con la voz de un zorzal que cantaba en un árbol cercano, en su aparente "insignificancia",  para mi, condensaba toda la esencia de lo natural. (Clik en la imagen para verla más grande).

Pequeña cascada
Pequeña cascada (F:7.1,V:1/13s,ISO:100)

martes, 21 de julio de 2020

RECUERDO DE UNA MIGRACIÓN

                  Cada vez más, por desequilibrio, parece estar disolviéndose la sincronicidad con la que se producían muchos acontecimientos naturales.
          Hace aún no mucho tiempo, en los primeros días del otoño, el fuerte viento del Oeste marcaba el comienzo de la masiva migración de los milanos reales. Que llegados desde el centro y norte del continente, durante unas pocas semanas sobrevolaban campos y bosques en su largo viaje hacia el sur.
           Ahora, con una climatología cada vez más anómala y menos definida, en la que aquel propicio viento otoñal parece haberse extinguido.  Y con las poblaciones de todas las especies de aves gravemente disminuidas por la eliminación de sus hábitats y el abuso de pesticidas agrícolas y forestales, aquellas grandes migraciones ya forman parte del recuerdo. (Clik en la imagen para verla más grande).

Milano real (Milvus Milvus)(F:7.1,V:1/1000s, ISO:200)

martes, 30 de junio de 2020

BONITA Y EXTRAÑA

                                   Todas las especies de orquídeas europeas son bastante asombrosas, tanto por la forma en la que consiguen atraer a los insectos para que las polinicen, como por la gran diferencia de aspecto entre las especies que componen esta evolucionada familia de plantas.
               De entre ellas, el género Serapias se distingue del resto por esos extraños apéndices, que en el caso de esta, incluso dan nombre a la especie ; Serapias lingua.
             
               En su época de floración, la hierba y otras plantas suelen estar tan crecidas, que a veces no resulta fácil encontrar una lo bastante separada del entorno como para conseguir un fondo lo bastante uniforme.
               Probando diferentes ángulos elegí este, que además incluía el amarillo de esos ranúnculos desenfocados (Clik en la imagen para verla más grande).
         
Orquídea Serapias lingua y ranúnculos
Serapias lingua (F:2.8,V:1/250s,ISO:100)

miércoles, 24 de junio de 2020

PROSCRITOS

                                      En su día ya escribí suficiente en este blog sobre lo que pienso de la proliferación de jabalíes en esta última década y de la lamentable"gestión" por lo cruel, de la que están siendo víctimas en el entorno de Vitoria, donde el ayuntamiento permite su caza con arco.
                  No me voy a enredar de nuevo algo que hace daño sólo con pensarlo, pero sí quiero dar algunos datos para la reflexión.
                  Quien tenga un poco de memoria y además tenga contacto con la naturaleza y el medio rural, sabe que hasta hace unas décadas, el jabalí era un animal poco abundante. Para la cuadrilla de cazadores de cualquier pueblo, era todo un logro si conseguían abatir cuatro o cinco en una temporada.
                Al ser tan poco "productiva" tampoco había muchos grupos dedicados exclusivamente a esta caza, ya que para quienes  matan por diversión había entonces otras alternativas cinegéticas , como perdices, liebres, palomas, etc.
                 Fue con la llegada de los nuevos pesticidas agrícolas que diezmaron las poblaciones de especies cinegéticas, que ya nunca volverían a recuperarse por el envenenamiento sistemático de los campos de cultivo y los bosques en aras de una mayor productividad agrícola y maderera, cuando en ausencia de otros animales, los cazadores fueron orientando su actividad hacia la caza del jabalí.
                 Aquello que en principio parecía que sería un acto de exterminio por lo desproporcionado de la presión cinegética sobre una sola especie, paradojicamente, como reacción de supervivencia   produjo un cambio en su comportamiento reproductivo, haciendo que estos animales fueran fértiles cada vez a una edad más temprana y tuvieran varias camadas al año. Eso unido al cambio climático (también provocado por el hombre) que ahora permite la supervivencia de los que nacen en pleno invierno, da como resultado la desequilibrada situación actual, en la que se les considera una plaga contra la que cualquier crueldad es aceptable. Ignorando o queriendo ocultar el hecho de que la causa del problema, una vez  más; es humana.


                 De hábitos nocturnos y crepusculares, los jabalíes siempre se muestran extremadamente precavidos antes de abandonar la protección del bosque en horas diurnas. En una calurosa tarde de verano, estos dos habían abandonado prematuramente sus encames antes del anochecer, para beber y bañarse. Aunque no podía verlos por la densa vegetación, los podía oír a pocos metros.
                Al terminar, se asomaron un instante al borde del bosque, sin atreverse a ir más allá y, enseguida se ocultaron por donde habían venido. Pero antes tuve la  gran suerte de poder fotografiarlos así de cerca. (Clik en la imagen para verla más grande)
             
Jabalíes (F7:1, V:1/60, ISO:320)

jueves, 18 de junio de 2020

TALLO DE HELECHO

                                         Seguramente lo repito mucho, pero contrariamente a lo que cabría esperar por desensibilización, cada día crece mi asombro por la belleza natural. Y la veo tanto en lo más grande como en lo más pequeño.

                 Había estado fotografiando las casi barrocas y muy simétricas frondas nacientes de la parte superior de este helecho. Recogiendo ya las cosas, me fijé en esas escamas que cubrían su  tallo en una disposición aparentemente aleatoria, desordenada y caótica, pero que parecía sugerir algo así como una cierta armonía escultórica... (Clik en la imagen para verla más grande).

Tallo de helecho (F:2.8,V:1/30s,ISO:200)

sábado, 6 de junio de 2020

GRILLO DE MATORRAL

              Siempre me han parecido las aves los seres más fascinantes, pero tengo que reconocer, que tanto o más lo son los insectos.
         Cada vez que me encuentro uno de ellos y más si es una especie qué no conozco, pienso que tendría que haberles  dedicado más tiempo, porque no es mucho lo que sé de ellos.
          Está especie la había visto otras veces, pero no sabía su nombre; grillo de matorral (steropleurus).
           Ese día, tuve la suerte de encontrar a esta hembra distinguible por su larguísimo órgano ovipositor (oviscapto), con un fondo de flores y helechos, lo bastante alejado como para hacerla destacar bien nítida sobre un entorno suficientemente desenfocado. (Clik en la imagen para verla más grande).

Grillo de matorral (Steropleurus)
 Grillo de matorral (F:7,V:1/125s,ISO:100)