lunes, 6 de octubre de 2014

DESPEDIDA DEL ALCOTÁN

                                    Esta especie de halcón, llega a la península procedente del continente africano entre Marzo y Mayo, cuando la primavera ya a suavizado las temperaturas.
           Ocupan y defienden sus territorios de reproducción, con frecuencia instalados en áreas de terreno despejado con arbolado disperso.
           Dependiendo de la climatología, en las primeras semanas de Octubre, iniciarán su largo viaje de regreso a los lugares de invernada situados en países del África tropical occidental como Camerún o Niger  aunque la región que mayor número de individuos invernantes recibe, se encuentra en el tercio sur del continente, en las llanuras del río ZambeZe.
          Sabía que este árbol, situado en una abrigada ladera orientada al Este, era su posadero preferido sobre todo en las primeras horas de las ya frías mañanas del mes de Octubre. Esto obligaba a tener que estar allí escondido y preparado ya antes del amanecer.
          Con las primeras luces, una densa niebla había ido subiendo desde el valle. Volando entre ella, llegó esta hembra de alcotan, a posarse en el lugar previsto, para calentarse con los primeros rayos de sol.
         Tuvieron que pasar aún algunos minutos más, antes de que la penumbra y la niebla se disiparan lo suficiente como para revelar los detalles de lo que en principio no era más que una  silueta difusa por la oscuridad y la bruma interpuesta.
          Allí permaneció más de una hora arreglando su plumaje, preparándolo para un día más de caza y algo más, para el largo viaje.
         Viéndola así con su plumas ahuecadas intentando aislarse de la baja temperatura muy poco por encima de cero, todo hacía presagiar que este sería el último día que la vería.
          Quizá sean sólo cosas mías (quizá no...), pero me pareció que hasta su mirada denotaba cierta tristeza por tener que abandonar su hogar.
          Y así fue, al día siguiente habían desaparecido de su territorio.
          Es entonces, ya en su ausencia y considerando la cantidad de peligros a que estarán expuestos en su largo viaje de más de siete mil kilómetros de ida y otros tantos de vuelta la próxima primavera  (en el mejor de los casos) , cuando  eres más consciente si cabe del privilegio que has tenido de poder pasar tantas horas, viendo tan de cerca y en absoluta libertad, a estas maravillas aladas.

Alcotán hembra adulto
Alcotán hembra adulta (F:7,1,V:1/8s, ISO:200)

martes, 30 de septiembre de 2014

PRIMAVERA ABSOLUTA

                 
                     Aquella mañana, la primavera parecía querer hacer ostentación de si misma en todas las formas posibles.
           El aire cálido cargado de humedad por las abundantes lluvias, transportaba el olor de las flores del espino albar y el murmullo del zumbido de miles de abejas alimentándose en ellas, se mezclaba con el canto de los trigueros que proclamaban la posesión de su territorio desde los arbustos que rodeaban los prados. Mientras, el cielo intensamente azul, era lentamente transitado por un interminable desfile de  nubecillas.
          Es curioso lo selectiva que puede ser la memoria. Muchas veces inútil al intentar recordar algo reciente y al mismo tiempo capaz de retener hasta el mínimo detalle de momentos hace tiempo extintos.

Cielo,árboles,pradera
Cielo de primavera (F:11,V:1/400,ISO:100)

jueves, 18 de septiembre de 2014

EL EXPLORADOR PERDIDO

                       Casi todas las especies de roedores son animales muy prolíficos. En el tiempo en que la  comida es abundante, las nidadas se suceden a intervalos tan cortos que obliga a la casi prematura emancipación de las crías de la nidada anterior cuando a penas pueden valerse por sí mismas.
        Este pequeño ratón de campo (Apodemus sylvaticus), había acabado adentrándose en una zona desprovista de vegetación, a bastantes metros de cualquier lugar en el que poder esconderse.
        Así, en pleno día, expuesto a la acción de la multitud de predadores que se alimentan de estos pequeños mamíferos, era la viva imagen de la indefensión.
        La naturaleza tiene sus propios "mecanismos" (que como mejor funcionan es sin intervención humana), en los que unos mueren para que otros puedan sobrevivir, pero creo que si tuve que encontrarlo, por algo sería y no pude marcharme dejándolo allí, así que lo llevé hasta el bosque más cercano y fue el mejor momento de ese día, verlo desaparecer entre la hojarasca.
   
Ratón de campo (Apodemus sylvaticus)
Ratón de campo (Apodemus sylvaticus) (F:10,V: 1/250, ISO:200)

lunes, 8 de septiembre de 2014

COPULA DE MARIPOSAS

                         Fotografiar la naturaleza, lleva a veces a asistir muy de cerca a los acontecimientos más íntimos en la vida de las especies observadas .
           Aunque suelen buscar lugares discretos donde pasar desapercibidos en momentos como este, en que son más vulnerables a sus depredadores, estos ejemplares de Melanargia galathea, (la hembra de color más amarillento a la izquierda y el macho más contrastado en blanco y negro), ya al final de su ciclo vital, no se inmutaron por la proximidad de la lente del objetivo, tan concentrados como estaba en hacer llegar su legado genético a la siguiente primavera.

Cópula de mariposas Melanargia galathea
Cópula de Melanargia galathea (F:10.V:1/125, ISO:100)

lunes, 25 de agosto de 2014

GUISANTE SILVESTRE

                                 
                                     
                     Como consecuencia del control y dominio aplastante que hemos alcanzado sobre el medio natural, es fácil olvidar por ejemplo, que  los vegetales de los que nos alimentamos y de los que depende nuestra existencia, no crecen en las estanterías del supermercado, ni son creados por nosotros en fábricas de alta tecnología. Todos proceden de la domesticación y modificación de especies silvestres cuya existencia en este planeta es anterior incluso a la nuestra.
         Sin entrar en otro tipo de consideraciones, este argumento por sí sólo  tendría que ser suficiente para que la naturaleza tuviera por nuestra parte el cuidado y respeto que merece.
         Estas  flores de guisante silvestre, a pesar de su pequeño tamaño, resultaban muy llamativas entre la casi uniformidad de tonos verdes de la vegetación que las rodeaba en el suelo del bosque de robles.
         Después de ser polinizadas, cada una de esas flores dará origen a una vaina que contiene las semillas, que aunque más pequeñas que las de especies cultivadas, son la misma legumbre verde que todos conocemos.

Flores de guisante silvestre
Guisante silvestre (F:10,V:0,3s,ISO: 200)

viernes, 1 de agosto de 2014

LA VOZ DEL BOSQUE

                     Si todo  animal es un elemento sin el que el hábitat que ocupa no sería lo mismo, la gran paloma torcaz (Columba palumbus), es una pieza fundamental en  los hábitats forestales.
         Incluso más allá de su importancia en términos ecológicos, al monte  le faltaría algo característico sin el poderoso sonido del canto de estas aves, que desde finales de invierno hasta casi entrado el otoño, los machos hacen oír desde lo más  profundo y recóndito del bosque.
         Después de algunos días de observación, descubrí que una pareja de palomas torcaces, a una hora casi determinada, se reunía siempre en la misma rama seca de un viejo roble, donde permanecían unos minutos antes de adentrase entre los árboles cercanos, en los que habían establecido su territorio de reproducción.
            Fueron necesarias varias sesiones infructuosas y bastantes horas, para conseguir unas cuantas imágenes de estas desconfiadas aves.
           Ese día, esta que es la  hembra, llegó primero.
     
Paloma torcaz (Columba palumbus)
Paloma torcaz (Comumba palumbus)  (F:7.1,V: 1/40,ISO:250)

jueves, 10 de julio de 2014

HABITANTES DE LAS SOMBRAS

                            La escasez de luz, condiciona en gran medida el número de especies vegetales que pueden sobrevivir en el sombrío suelo del bosque de hayas. Entre ellas se encuentran los helechos, que prosperan precisamente en este ambiente húmedo y de luz residual filtrada por el tupido dosel que constituyen las hojas de los grandes árboles.
        Estos dos helechos macho (Dryopteris filis) rodeados de otras especies y los viejos troncos con hongos xilófagos creciendo sobre ellos, componían un conjunto que bien puede servir para describir la exuberancia que pasado el invierno, exhiben algunos rincones de los bosques atlánticos.

Helecho macho (Dryopteris filis)
Helechos (Dryopteris filis) y hayedo (F: 4, V: 1/8, ISO:100)

martes, 24 de junio de 2014

LA FLOR DE LOS CAMPOS DEL RAYO

                          La Asphodelus cerasiferus es una planta de la familia de las liliáceas asociada al clima mediterráneo. Prospera en claros del bosque y laderas de matorral.
          En la antigua Grecia era una planta utilizada en las ceremonias funerarias, por estar asociada a la muerte y al tránsito de los campos Elíseos ("lugar alcanzado por el rayo") que según la mitología, era una sección paradisíaca del inframundo, donde las almas nobles pasarían la eternidad.
           Se me ocurre, que  seguramente no es nada casual la mitología asociada a ella y que sea esta planta una de las que frecuentemente colonizan lugares que fueron devastados por un incendio.
          En los primeros días de la primavera, cuando todavía los árboles no han abierto sus hojas y la climatología tiene aún períodos casi invernales, las hojas de esta planta comienzan a abrirse paso hacia la luz desde el refugio de sus tubérculos subterráneos.
         Necesitará aún meses, para hacer crecer  su largo tallo hasta alcanzar los dos metros de altura en algunos ejemplares y cubrirlo de esas flores de color blanco puro. Ellas, constituyen un reclamo irresistible que llevará a infinidad de especies de insectos a lugares que fueron arrasados por el fuego.

Asphodelus cerasiferus.
Asphodelus cerasifeurs (F:13,V:1/80,ISO:100)

martes, 10 de junio de 2014

EXTREMADAMENTE MATERNAL

                        Existen ciertas pautas de comportamiento que por su nobleza o sofisticación, los humanos tendemos a atribuirnos en exclusiva sobre el resto de las demás especies animales. Y qué decir de los sentimientos, que supuestamente únicamente nosotros somos capaces de experimentar y que son algo así, como el atributo identificativo de nuestra pretendida "naturaleza superior".
         En una tarde de verano, bajo un calor agobiante esta "insignificante" araña permanecía cuidando de sus crías recién nacidas, aún casi translúcidas, teniendo como único refugio la ligera sombra de su nido de seda.
         Esta es una de esas especies, que inhiben el instinto de alimentarse cuando sus huevos eclosionan y permanecen así, protegiendo a sus pequeños hasta llegar a morir de inanición. Uno de los ejemplos  más extremos de sacrificio por la descendencia.
         A quienes argumenten que esto no es más que un mecanismo instintivo desprovisto de cualquier contenido intelectual o emocional, decirles, que las últimas investigaciones neurocientíficas, indican que la mayor parte de nuestro "sofisticado" comportamiento, obedece a pulsiones inconscientes. Y también  felicitarles por haber alcanzado un tan alto grado de sabiduría y evolución, tan próximo a la divinidad, que les permite saber que es lo que es capaz de pensar o sentir un ser de otra especie.

Araña y sus crías
Araña y sus crías (F:9,V:1/100,ISO:160)

jueves, 5 de junio de 2014

EL REGRESO DE LOS JACINTOS.

                      Aquella primavera que pareció no existir, los Jacintos estrellados (Scilla lilio-hyacinthus), como cada año  fueron fieles a su cita con el viejo haya.
          Las temperaturas anormalmente bajas para la época en el tiempo que duró su floración, hicieron que se conservaran algún día  más los colores de estas plantas tan delicadas como efímeras.

Jacintos estrellados
Hayedo y Jacintos estrellados (F:13,V: 2,5s,ISO:100)